Los dichosos costaleros


costaleros Montoro
Costalero frente al palio del Rocío y Lágrimas./Foto: Luis A. Navarro
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Fernando Simón.

Reconozco que cada vez que veo hablar a Fernando Simón recuerdo aquella máxima de Luis Aragonés que señalaba que, en este país, todo el mundo sabe de medicina y de fútbol. Una realidad palmaria (y no lo digo por Simón que, al fin y al cabo, todos saben que habla -bajito, pausado y con tono de haberse tomado una copita de anís seco -al dictado de su amo) que, desde el 13 de marzo de 2020, se ha acentuado.

Todos nos hemos convertido -en mayor o menor medida- en auténticos expertos. Sabemos de mascarillas, de medidas, de tasas, curvas, presión hospitalaria, cepas, aforos y de lo que surja. Uso el plural mayestático para meterme en el saco, por educación, porque yo en realidad de epidemias no sé y de hipocondria bastante. Pero este año me he hartado de poner cifras y algo de la estadística se me ha quedado, como cuando me daba por atender en clase. 

“No me gustaría que nadie se molestara, pero no es lo mismo estar debajo de un paso de Semana Santa de 2.000 kilos transportado por muchas personas que estar en una manifestación de 500 personas donde se puede esparcir la gente y mantener las distancias”. Esto es lo que ha dicho Simón y, por una vez, he de confesar (aquí ya me pongo en primera persona del singular) que creo que no le falta razón y eso que no tiene pinta de haberse metido nunca debajo de un paso.

Para el profano en la materia, el paso es un espacio cerrado, con sus trabajaderas, su sudor, su poca luz, sus faldones gordos y una cosita que se llama respiradero por donde entra el aire justo ¿Hace falta explicar más? 

Por si acaso, les diré que de aquellos barros estos lodos. El año pasado el 8M fue el día de la mujer contagiada, como ha ironizado Díaz Ayuso, pero, ¿saben?, no he visto a nadie alzar la voz de verdad contra Simón, Illa, Sánchez, etc. por tanta mentira, incluida la del número de muertos reales. Si por eso nadie se ha alzado, ahora no vale lamentarse de que Simón hable de costaleros (es irrelevante), como ya hacía algún periodista en los ’90  metiéndose con las camisetas de tirantes ¿Les suena a mofa? Pues es lo mismo.