Los camaradas se suben el sueldo


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Antonio Ruiz./Foto: LVC
Antonio Ruiz en el Pleno de la Diputación de Córdoba./Foto: LVC
Antonio Ruiz en el Pleno de la Diputación de Córdoba./Foto: LVC

Los camaradas nacen, se hacen, crecen, se reproducen y se suben el sueldo cuando alcanzan el poder. Sí, han escuchado bien. He querido ahorrarles la prosa de tres párrafos e ir al grano, que es práctico, pragmático como esa institución que son las diputaciones (esas de las que algún entonces candidato a presidir el país dijo que iba a eliminar y luego no hizo, la historia de siempre) y, en el caso que nos ocupa, la de Córdoba.

Esta semana hemos sabido que el cogobierno que forman PSOE e IU ha acordado subirse el sueldo. Y es que la cosa está muy mala y para gobernar como las siglas mandan lo mejor es no tener preocupaciones económicas (como las mías por ejemplo), a partir de la segunda mitad de cada mes. Porque uno no se centra pensando en las cosas de la casa, en que hace falta comprar fruta, papel higiénico por si viene otro confinamiento y que salir el fin de semana es una quimera cuando uno mira el saldo de la cuenta.

Con un marcado principio de la sociedad platónica, han decidido los gobernantes provinciales subirse el estipendio. Y lo habrán hecho pensando en las incertidumbres que planta la pandemia. En lo que seguro que no han pensado es en los miles de trabajadores que están en ERTE y se las ven y se las desean para cobrar en tiempo y forma. Quizá, tampoco en los que cobran el paro porque el bicho y la falta de ayudas generalizada de las administraciones (con honrosas excepciones, que no deberían ser honra sino obligación) se han llevado su empleo y el de tantos. Pero a lo mejor sí han pensado que como su cargo no les llega por sufragio directo y sí por el prorrateo de los votos en la municipales y la decisión del partido, pues nadie les va a exigir nada.

Sería hasta noble no cobrar si eres diputado provincial. Un gesto tan hidalgo como el de la España que fue, ese de reflexionar sobre que se sirve a una administración -como tantas otras- duplicada, donde los cargos de confianza, gerentes, coordinadores, delegados y demás adláteres suman una burocracia que cuesta un dinero tan curioso que ningún portal de transparencia lo sostendría de lo que pesa el billete.

Quiero pensar que quienes se suben el sueldo y cobran por su trabajo en otras administraciones, por ejemplo locales (ya sea de concejal o alcalde) renuncian a ese estipendio o lo donan a caridad. Y es que soy católico y no me gusta juzgar para no ser juzgado.