La carta


Carta./Foto: LVC
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Ayuntamiento de Puente Genil./Foto: LVC
Ayuntamiento de Puente Genil./Foto: LVC

Nunca le he escrito una carta a un alcalde, aunque alguna vez me lo planteara como un ensueño pueril, porque en una ciudad como Córdoba -donde he pasado la mayor parte de mi vida- ser alcalde (salvo honrosas excepciones) supone presumir mucho de bastón de mando, de mirada alta y de pecho fuera. Casi con la marcialidad de un legionario obediente, que presume de un ascenso inminente en la escala.

Sin embargo, sí he tenido la suerte de entrevistar a alguno. Sobre todo de pueblos y, ahí, la cosa cambia para bien. Porque en los pueblos el que manda lo hace -con excepciones- por una vocación de servicio. Una característica que debería reproducirse en cada quehacer que uno practica y, casi seguro, nos iría mejor, porque todo saldría con naturalidad.

Pero hay quien sí escribe cartas a alcaldes aun en estos tiempos y les relatan sucesos que remueven a cualquiera en su interior. Ayer jueves, a la redacción de este periódico llegó una carta dirigida al alcalde de Puente Genil. No era una misiva desesperada, porque ya no había solución para lo sucedido, el familiar de la firmante -su tío- ya había fallecido. El coronavirus se había cobrado una víctima más en la residencia y, como aseguraba la sobrina del fallecido (uno de los más de 20) al alcalde de Puente Genil, “mi relato no es egoísta ni pretende conseguir nada para nuestra familia, ya que en nuestro caso no hay nada que hacer, pero pretende conseguir una evaluación e intervención real en la residencia”.

Tampoco había rabia, sino que de cada línea se desprendía una tristeza y una preocupación, ante la frustración de ver cómo nadie parece querer tomar cartas en el asunto. De hecho, la carta al alcalde finalizaba así: “Agradeceríamos muchísimo si pudiera intentar ayudarnos en esta desesperación”.

No sé si el señor Morales responderá a la carta ni sé si soy nadie para aconsejarle que lo hiciera, pero se lo recomiendo. Es un ejercicio sano, como evaluar lo que se ha hecho bien y lo que no. Para eso están los alcaldes y creo que él bien lo sabe. Y para eso están las cartas.

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