El primer Lunes Santo que me pelan

131

Agrupación musical Nuestro Padre Jesús de la Redención de Sevilla./Foto: Redención
Agrupación musical Nuestro Padre Jesús de la Redención de Sevilla./Foto: Redención
Agrupación musical Nuestro Padre Jesús de la Redención de Sevilla./Foto: Redención
Agrupación musical Nuestro Padre Jesús de la Redención de Sevilla./Foto: Redención

El ritual ya lo saben: me levanto, pongo la cafetera, me lío el cigarro y abro el ordenador y me pongo una marcha. Como era Lunes Santo sonó ‘Dolor y Soledad’, de la banda del Águila de Alcalá de Guadaira. Además de lo apropiado del título (por la primera palabra), esa pieza me recuerda a mi Inmaculada, a aquella procesión de vuelta de la Catedral. Pero ahora es la de Gracia y Amparo, la de la hermandad de la Sentencia a la que tanto quiere su párroco, Antonio Evans, como demostró en la emisión de Catedral TV. 

Hoy no sonaron marchas, pero para eso está Youtube y cuando sonó ‘Bajo la luz de tu mirada’, el solo de Redención de Sevilla me dejó frito y haciendo izquierdos con la imaginación. Luego escuché a la otra Redención con su ‘Estrella, reina del cielo’ y pensé lo que pensaba hace tres décadas, que las trompetas me gustan más que las cornetas y mira que me gustan las cornetas. En esas estaba cuando el palio de la Merced se me vino al recuerdo de hace poquitos lunesantos y su reencuentro con la Catedral. 

Antonio Dubé y Fernando Vaquero me trajeron en el programa esa Semana Santa distinta, cuidada, ceremonial y auténtica, entre la Vera Cruz y Ánimas, con el cartel que pasará a la historia -el de Vaquero- por ser el mejor que se ha hecho en mucho tiempo y para la Semana Santa de las procesiones que no fueron.

Entre tanto fallecido recordaremos las no salidas como una anécdota. Igual que, cosas del confinamiento, me dio porque me quería pelar. Convencí a Victoria para que usara una antigua recortadora de la barba de mejicano que tuve para perpetrar el crimen. Y ahora llevo junto al cogote un trasquilón, que acredita mi lado tribal.

La gracia hizo que se templaran los temores hasta que llegó el mensaje. Mi amigo estaba peor y eso no tiene solo de trompeta que entone el ánimo. Volvía a buscar, como la noche anterior, al Cristo de la Salud y a él lo volví a encomendar.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here