La marcha no interpretada, sino perpetrada


El domingo por la mañana, mi querido Chechu, me envió un audio. Antes de escucharlo me divirtió la idea de intentar adivinar qué podía ser. Pensé que podía ser del Pleno de investidura del nuevo alcalde, por su duración. Pero deseché la idea porque sabía que el sábado había hecho un ‘Córdoba forever’ y había pasado el día en Los Boliches.

Luego pensé que lo mismo, como el sábado había tenido un día tan intenso, lo mismo era que el CCF había anuciado a su entrenador o su presidente había dicho que sí, que lo vendía. El gozo en un pozo (de otros, porque a mi Jesús León me parece que es el ‘único’ que puede devolver al CCF a dónde se merece estar). Y me dije esto que me ha mandado -un corte de poco más de seis minutos- ha de ser una delicatessen. Nada más lejos de la realidad.

marcha
Trompeta./Foto: LVC

Es una marcha, pensé. Y digo pensé, porque sonaba a algo parecido a eso. Hasta el minuto tres no descubrí que la interpretación era la de Amarguras. Pero si les soy completamente sincero, luego llamé a Chechu para que me confirmara, porque tenía mis dudas razonables. Chechu me confirmó que era Amarguras y estuve tentado de mandársela a Miguel A. Font para que oyera lo que habían hecho con la valiosa herencia familiar.

Chechu, no contento con eso, me terminó de dar el domingo. “Pues la han tocado en Córdoba”, me soltó. A lo que me vi obligado a responder, “tocado no, perpetrado”. Si no les pongo el audio, créanme, es por si la escuchan en horario infantil. Pero la ejecución de la marcha fue de paredón. Lo que lleva a pensar que el mundo de las bandas mantiene en su burbuja a todo: la calidad, la excelencia, el fenómeno fa y, sobre todo y más preocupante, la autocomplacencia.

Autocomplacencia de bandas que, a nada que pueden, se dicen en sus redes que son los mejores del mundo mundial. Autocomplacencia de hermandades que contratan mirando el precio y sin preocuparse en absoluto de la calidad, ni de que ese precio -si la calidad es mediana- está hipotecando el futuro de no pocas formaciones. Autocomplacencia de quienes al escuchar lo que se escuchó el sábado no deciden cambiar de rumbo, sea cofradía, sea la propia banda que decida repensar el camino escogido. “Pero todo sale y todo entra”, repite otro amigo en referencia a los pasos, capataces y costaleros. El problema no es que llegues al minuto tres para reconocer una marcha casi universal cuando te mandan un audio. El problema es que eso me ha pasado a mi debajo de un paso con Soleá dame la mano, en Córdoba, no en un pueblo del Alto Aragón.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here