La disolución “encubierta” de una banda


Hay conversaciones que a cualquier mortal le dan otra perspectiva de la vida. Hace unos meses hablaba con Chechu (un gran asesor en lo que al mundo de las bandas se refiere y otros ámbitos cofrades) de móviles, sistemas operativos y acuerdos que se podían romper a nivel de geopolítica ¿Nada que ver con las bandas? No lo crean.

En aquel ratito de charla me dijo que tenía un problema con mi teléfono, suerte que a mi me gusta para llamar. Pero resulta que el problema puede que me llegue en agosto si la cosa no se arregla entre los gigantes tecnológicos ¿Nada que ver con las bandas? No lo crean.

Y es que, a una hermandad (o a varias), les puede pasar lo mismo con una conocida y buena banda. La formación en cuestión no ha dicho que se disuelve. Y esperemos que no llegue la sangre al río (su prórroga, a diferencia de la compañía tecnológica puede llegar a octubre, pero en septiembre se verán las cartas), pero la realidad es que dando un paseo por sus redes sociales, la formación ha perdido un buen número de contratos, sin una explicación aparente. Puesto que, como les digo, la banda es bastante buena y parece ir a más.

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Partitura./Foto: Jesús Caparrós

Pero adentrarse en los problemas internos de cualquier institución, por mucho que reluzca, es un territorio oscuro, lleno de sombras y con pocas luces que permitan ver los relieves a a que se refería Goethe. Baste con repasar las noticias de este comienzo de semana y comprobar como, de repente, dos capataces que llevaban en una hermandad toda la vida, ahora ya no sirven. Sin más motivo que el agradecimiento institucional, que duele -o quizá sobre- cuando te han picado el billete, como se suele decir.

Lo de la banda lo veremos en septiembre, cuando se acabe la prórroga y haya que decidir si prolongar o cortar. Y no será la hermandad o hermandades, las que anuncien la separación, sino la propia formación. Pero todo apunta a que la causa de disolución está abierta. Está por ver si, como en el fútbol, se endereza el asunto. Pero Chechu tiene buen ojo y me dice que hay que estar vigilantes.

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