Cínicos y faltos de talento


El cinismo es un síntoma de inteligencia. De eso no cabe duda, como tampoco de los defectos que trae consigo aparejados. Y en esa dicotomía vive parte de la izquierda radical y de la que se abraza a ella como la tabla de salvación de una nave a la deriva, que es la sociedad de la posverdad.

De buenas intenciones está el infierno lleno, me decía mi abuela. Y, humildemente, creo que de cínicos está la faz de la tierra a rebosar. Vaya, que no cabe uno más. El problema viene cuando, dentro de esa actitud, no hay síntomas de inteligencia y sí una preocupante falta de talento y, de paso, de respeto. Como lo ha sido la exposición de marras, con los cuadros, textos y audios que en ella se encuentran.

Uno ya ha escuchado la cantinela de la libertad de expresión para justificar, casi, cualquier cosa. Y, cuando salió a la luz lo del cuadro de la Inmaculada, no hacía falta ser un filósofo para caer en la cuenta de que ese iba a ser el argumentario para justificarlo. Al igual que, cuando se conoció que rajaron el cuadro, la culpa iba a caer en quienes incitaban el odio (sí, sí, como lo oyen, el odio) por denunciar que se sentían ofendidos en sus creencias religiosas.

Y es que en ese discurso tan tolerante con los sentimientos religiosos de la izquierda, la fe te la guardas para tu casa; la protesta si sientes que la atacan, la echas por el desagüe de tu cuarto de baño; y no se te ocurra decir ni escribir nada en redes que, entonces, la denominada ley mordaza ya no es tan mala y, si te pones farruco, te van dar por todos lados los tolerantes (entiéndase, la ironía). Y, si a alguien le da por rajar el cuadro es básicamente un atentado de inquisidores modernos. Y esto sin que nadie se atreva a cuestionarse como se custodia un edificio público para que un sujeto pueda campar a sus anchas por el mismo. Y para que, supuestamente identificado por las cámaras de seguridad, no se le haya arrestado ¿Tan negligentes son? O es que, ¿esas montañas no son tan lejanas y si se conoce la identidad alguien puede tener un pequeño problema?

Pero lo mejor de todo es que si protestas en un pleno de la Diputación, como ha hecho Andrés Lorite hoy mismo, una diputada de IU te puede insultar llamándote misógino y decirte que fomentas el odio. Ahí es nada. Y, es más, el presidente de la institución la respalda sin empacho. El mismo que, tres días antes, no tenía para coger la vara en la procesión de la Virgen de la Cabeza de su Pueblo. Como tampoco lo ha tenido para realizar artículos institucionales en revistas de cofradías, asistir a coronaciones, etcétera, etcétera, etcétera.

¿Cinismo? ¿Falta de talento? No sé si ambas cosas o ninguna. Pero algo raro parece que lo hay en quienes lo dejan coger la vara, escribir en sus revistas y estar en un puesto de privilegio en sus coronaciones, etcétera, etcétera, etcétera. Porque puede haber denuncias, más de 50.000 firmas, denuncias, manifiestos y demás, pero a la hora de la verdad, a muy pocos responsables cofrades he visto decir a quien permite estas situaciones, “perdone, no coja la vara y vea la procesión como un devoto más”. Y es que me lo decía mi abuela, de buenas intenciones está el infierno lleno.

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