Las teorías de la conspiración del Córdoba


La ‘Operación Mongoose’ o ‘Proyecto Cuba’ ideó o intentó hasta 638 maneras de eliminar a Fidel Castro. Aquella intención del presidente Kennedy no fructificó y el líder de la Revolución del 1 de enero falleció hace poco tiempo, de muerte natural y con el régimen bien afianzado y camino de cumplir un siglo, a este ritmo.

Aquellas operaciones encubiertas que llevaron a cabo los Estados Unidos son algunas de las predilectas de los amigos de la conspiración. Y, curiosamente, el Córdoba CF parece ahora la pequeña Habana y solo faltaría que algunos de los inquilinos o exinquilinos de los despachos del Arcángel se dieran un beso a lo Michael y Fredo Corleone en la segunda parte del Padrino: “Sé que fuiste tú, Fredo, me rompiste el corazón”.

Y es que las teorías de la conspiración orbitan alrededor del Arcángel, casi tanto como las filtraciones constantes de las que, curiosamente, se cumple un porcentaje ínfimo, mientras quien o quienes las reciben se empecinan en seguir adelante. Un panorama valleinclanesco, cuyo penúltimo capítulo es el posible regreso de Carlos González, para salvar el club y, una vez obrado el milagro de devolverlo a la categoría que todos saben -o intuyen- que va a perder, venderlo a quien lo quiera. Esto es, a quien pague más de lo que vale ahora, que se antoja poquito.

Entre tanto, el otro protagonista de este capítulo -casi de fútbol ficción- lo niega por las esquinas y se lo dice a quien haga falta. Pero hay quien piensa que es una escenificación (como aquella que pareció hacer el primer equipo en Granada) y que González y León se entienden bien entre bambalinas. Una metáfora que viene bien en Cuaresma cuando se están montando los palios y en el Córdoba el cirio está bien formado y no es pascual.

Por otro lado, los nostálgicos de Oliver anhelan su vuelta y hay quien se conforma con que solo la cosa vaya normal y se haga cargo del club alguien con una capacidad de gestión acreditada. Y todo esto porque el balón no entra y el equipo va último. Si estuviera en mitad de la tabla seguro que no estaba escribiendo esto, porque la crispación sería la mitad. Al espectáculo veraniego hay que remitirse. Con todo lo que pasó, entonces casi nadie levantó la voz, porque “nos habíamos salvado”.

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