Juan Andrés de Gracia, el alcalde en la sombra


Juan Andrés de Gracia y Pedro García urbanismo movimiento
Juan Andrés de Gracia y Pedro García./Foto: BJ

¿Por qué no va en la lista de la alcaldesa para las municipales, Juan Andrés de Gracia? La pregunta tiene su enjundia porque, a la hora de la verdad, aunque el gobierno municipal lo dirija Isabel Ambrosio, el que decide sobre el uso de los espacios públicos no es ninguno de sus concejales. Ni siquiera sus socios más guerrilleros, Pedro García y Alba Doblas, son capaces de confrontar con el factótum, el tótem de los movimientos asociativos, el gurú de la ciudadanía, el prócer de los vecinos, el prohombre de la Feria, el azote de los veladores, el presidente del Consejo más poderoso de los consejos habidos y por haber, el alcalde en la sombra, Juan Andrés de Gracia.

El mundo asociativo cordobés ha cambiado mucho, diametralmente, durante los últimos cuatro años. Tal ha sido la metamorfosis que, a día de hoy, cualquier consejo o federación -si tiene el tinte ideológico preciso- puede tener un gran altavoz y hasta decidir sobre cuestiones que, el profano, aseguraría que no le competen.

El mundo asociativo cordobés se ha transformado tanto que, ahora, una Federación vecinal como Al-Zahara pugna por erigirse como interlocutor válido para abordar la carrera oficial. Más bien querer, pues por fortuna la Agrupación de Cofradías no se ha movido un ápice de su postura y solo entiende como interlocutor (valga la redundancia) al Ayuntamiento.

El mundo asociativo cordobés se ha tornado tan peculiar que, en ese apartado del recorrido común de las hermandades en Semana Santa, se lamenta de la pena que sufren los vecinos del casco histórico. De hecho, tanto problema tienen que los propios vecinos de la zona, a través de su asociación -La Medina-, le niegan la mayor a la Federación y le dan un zasca con todas las de la ley. Lo preocupante para la Federación es que no es el primero que se llevan calentito de La Medina.

El mundo asociativo cordobés es tan singular que el presidente del Consejo del Movimiento Ciudadano, Juan Andrés de Gracia, comparece asiduamente con el primer teniente de alcalde, ya sea en el Ayuntamiento, ya sea en la sede de la Gerencia de Urbanismo. Y no es malo, porque hay que escuchar a los ciudadanos, aunque sea preferible, recomendable y saludable hacerlo a través de los representantes votados por estos en las elecciones. Pero, al caso, es tan singular que el señor De Gracia puede hasta señalar con el dedo de la verdad a quienes apilan sus mesas en la puerta de su bar. Eso causa tanto tormento a la ciudad que Sadeco se las va a tener que llevar de madrugada. Lo malo es que, cuando empiecen a hacerlo, pasará como con el de la sopladora y la barredora que, día sí y día también se pone al lado de mi casa en plena hora de la siesta (menos mal que no la duermo) y no veas la gracia. Con los bares será de madrugada y a los vecinos sí que les va a hacer gracia.

El mundo asociativo cordobés se ha vuelto tan gracioso que el si una procesión puede o no salir de un espacio público, ya no decide el Ayuntamiento, sino que la última palabra la tiene Gracia ¿Qué pinta el Consejo del Movimiento Ciudadano en el caso de La O, decidiendo sí sale de la cárcel vieja la Virgen? Para Alba Doblas mucho, porque les va a conseguir a los cofrades de Fátima una reunión. Hay quien puede pensar que es una dejación de funciones, una forma de escurrir el bulto y hasta de dar coba. Si fuese así la cosa tendría gracia, mucha gracia.

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