La última vez que Chito acompañó a la Virgen del Rosario


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Rafael García-Escribano, Chito, durante la procesión por el 25 aniversario de la coronación de la Virgen del Rosario./Foto: Archivo de la familia Salamanca

Recuerdo aquel día como si fuera ayer y han pasado 15 años. Tenía un móvil de esos que solo servían para llamar. Iba camino de la hermandad del Sepulcro, cuando el nombre -el apelativo- de Chito salió en la pantalla. Al descolgar y saludarnos, me dijo que la junta gobierno había pensado en mí para ser pregonero de la Juventud. A mí no me salía la voz del cuerpo y, en contra de lo que la razón aconsejaba, acepté.

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Rafael García-Escribano, Chito, durante la procesión por el 25 aniversario de la coronación de la Virgen del Rosario./Foto: Archivo de la familia Salamanca

En aquellos años Chito era el hermano mayor de la Expiración, cofradía que -junto a la Agrupación- organizaba el evento. En aquellos años soñábamos con cambiar la Semana Santa con Josete, Rafa, Quique y algunos de ellos la han transformado para bien o muy bien. Pero, al margen de los logros, había -o teníamos- ese fuego en la mirada, que ahora se echa de menos al observar lo que viene, sin saber cuál será el futuro de esto que es parte indisociable de nuestras vidas.

Los años han pasado y hemos visto cómo algunos buenos amigos ya no están. Y, en esa fe en la vida eterna, no se puede dejar de sentir el dolor de la pérdida. El dolor de saber que ya no podremos hablar de eso que tanto nos gusta. De aquella hermandad que vimos en Sevilla y que cada día es más elegante. De tantas cosas que se han quedado en el tintero.

Jose me mandaba la foto que ilustra este artículo. La última vez que Chito acompañó a la Virgen del Rosario, en el 25 aniversario de la coronación de la bella dolorosa que alumbró aquellas noches de hace 15 años, cuando le escribía con la ilusión de un adolescente y en aquella hermandad encontré mi segunda cofradía, de la que nunca fui hermano, pero que me dio el regalo de conocer a buenos amigos y a grandes cofrades. A uno de ellos ya lo echo de menos, tras el escalofrío de la noticia y buscar aquella portada de boletín de los años felices que, en parte, le debo a Chito ¡Hasta siempre, amigo!

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