¿Y si lo comprara Oliver?


“Los astros no están más lejos que los hombres que trato. Repito otras voces que siento como mías y se encierran en mi cuerpo con rumor de mar gruesa”. La letra de la famosa canción que escribió Enrique Bunbury para Héroes del Silencio tiene una vigencia, casi universal, para innumerables situaciones que acontecen en la vida. Y ese rumor de mar gruesa, con sus astros y sus hombres están muy presentes en la curva del Guadalquivir que fluye hacia el Arcángel. Un estadio en cuyos despachos no parece que haya nacido quien pueda pasar un día tranquilo, desde que se construyera el campo, con que se dio carpetazo a una parte de la historia del club, que sigue siendo más extensa e importante aún que la actual.

Sin embargo, la de ahora es más tumultuosa y se juega -casi siempre– muy lejos del césped. Unas veces en los despachos de la capital, otras en los de Madrid y las que restan ni se sabe. La prueba está en el último año que ha vivido la entidad, plagado de momentos, cargados de emoción, algunos, y surrealistas, la mayoría. Desde la operación de compra del club, entre diciembre y enero, hasta lo sucedido desde el 13 de julio en adelante; los hechos han ido desmintiendo a la realidad y susurrando a esta al oído que es pura ficción.

Algún cordobesista que se abrazaba en la grada a su compañero de asiento aquel día de diciembre en que se supo que González vendía, ahora debe estar frotándose los ojos y repitiéndose que no, que no puede ser verdad lo que ocurre.

Oliver
Luis Oliver./Foto: LVC

Pero la vida es así de caprichosa y, ni 12 meses después, León tiene la necesidad de vender, hay quien quiere comprar. El problema, más allá de que se esté pagando la primera compraventa, es que será difícil encontrar a quien esté dispuesto a poner 15 millones de euros sobre la mesa. Y es que el club no se ha revalorizado a ese nivel de costar 5 millones más que hace apenas meses. Más bien, todo lo contrario.

Pero la mar es gruesa y no porque lo diga Bunbury, sino porque donde manda Tebas no hay piedad ni se da respiro. Y donde debería mandar Sandoval mandan todos menos él. Mientras la presión aumenta y los que mandaron, no hace tanto, en lo deportivo querrían volver y devolver aquel #Soloparavalientes, que ahora resulta tan maniqueo como los argumentos que se dan con cada tropezón. Si volviera Oliver, tal vez se desatascaría una situación cuyas consecuencias aun están por verse y nada hace confiar en que vayan a ser positivas.

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