¿Y si volviera Sandoval?


Cuando Gabriel García Márquez ganó el Nobel de Literatura y se dispuso a escribir una nueva obra, el escritor colombiano decidió dar un paso que, a la postre, lo elevaría a la categoría de mito. Tras el éxito de Crónica de una muerte anunciada y Cien años de soledad, su realismo mágico tomó un inesperado derrotero. Así, el cartagenero escribió una novela de amor. Nadie lo esperaba y, El amor en los tiempos del cólera, se convirtió en uno de los grandes referentes de la literatura.

Recuerdo que aquella novela la leí en tres tardes, mientras volvía de estudiar en un verano tórrido. Cuando cerré las tapas de aquella obra que llevaba el formato del Círculo de Lectores al que mi madre estaba suscrita, decidí que era la primera y la última novela de amor que leía. No podía escribirse algo mejor, pensé. Al margen de que Gabo es una de mis grandes debilidades, tuve la lucidez de pensar que si escribía otra novela similar no sería igual, porque segundas partes nunca fueron buenas.

¿O casi nunca lo fueron? Y es que el comienzo de la ola de calor ha abrasado, primero el entrenamiento del Córdoba; y, después, las redes sociales con los rumores sobre la posible marcha de Francisco (un runrún que suena, casi, desde que aterrizó en el Arcángel). Los acontecimientos se han precipitado y todo apunta a que el almeriense podría hacer las maletas, cansado de una situación muy distinta a la que se le vendió.

José Ramón Sandoval y Jesús León./Foto: LaLiga

La hipotética dimisión dejaría en un lugar más que delicado a Jesús León. Si bien, el de Montoro tendría un plan que le alejaría de los focos. Y ese plan no sería otro que anunciar la llegada de José Ramón Sandoval. El de Humanes dejó tras de sí amigos, carisma y, lo más importante, una salvación que rozó la categoría de milagro. Por lo que su ascendencia sobre la masa social es incuestionable. A lo que hay que sumar que el míster cae bien, tiene un carácter marcadamente emocional y ya conoce la casa, la cocina y el paño con que se limpia la encimera.

Sin duda, en este cúmulo de situaciones rocambolescas no sería la peor de decisión de León, en caso de que la hipótesis se convierta en tesis. Es más, sería un acierto en toda regla. El problema es que, si Francisco se va las costuras de la gestión del presidente volverán a quedar a la luz. Los ceses de Oliver, Zulategui, Romero, la incapacidad para solventar el límite salarial, los problemas para reunir el dinero del plazo que había de pagar a González, la reclamación de Pedro Cordero… Una lista a la que hay que sumar la opinión de Francisco o la de Aythami, que también quiere volar lejos.

Aun con todo, en esta montaña rusa de emociones que regrese Sandoval es una buena idea, que se marche Francisco es todo un síntoma.

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