Auxílianos de esta Córdoba


Hoy es 24 de mayo. Para cualquiera que haya pasado por las aulas de los Salesianos no hace falta decir nada más. Hoy es el día en que acudimos a Ella, rendidos a sus plantas, para darle las gracias por todo lo bueno, aunque siempre solemos tender a pedir algo.

Aun guardo vivo el recuerdo de lo que le pedí la primera vez. Hace tanto que podría haberlo olvidado, pero -por imposible- desde hace casi treinta años hasta hoy no ha dejado de consolarme. Los años han atenuado cosas y han abierto otras heridas. Por ellas le pido auxilio a la patrona, porque lo de esta ciudad casi no tiene mayor arreglo que la intervención divina.

Baste mirar cada celebración popular para temer por el futuro de la urbe, casi más que por su presente. Y miren que es difícil. Pero viendo las concentraciones alcohólico-festivas de la juventud me siento un anciano. Las escenas que dejan en carnavales, cruces y feria son para preocuparse, reflexionar y tomar medidas. Para esos chicos y chicas (hay que ser “guay” y sortear las reglas gramaticales nombrando a todas las partes) pido el auxilio de la Virgen.

María Auxiliadora./Foto: Rafael A. Ojeda

Pero también para la alcaldesa y que la ilumine cuando escriba los tuits no le vaya a pasar como a su pareja, con aquello del omeprazol para el PSOE. Con un mensajito en Twitter no se arregla que tu mano derecha diga que se va. Eso no es apoyarlo. No y mil veces no. Menos cuando lo que se dice es esto: “gracias a quienes hacen de la Feria de Córdoba la más generosa, hospitalaria y segura de Andalucía”. Apoyar a Emilio Aumente hubiera sido dar la cara y no guardar un silencio estudiado, cuando el concejal -probablemente harto de tanta falta de personal- anuncia que se va.

Además de que Aumente es de los pocos políticos con miras, sincero y directo (Emilio, esto es un piropo); nadie que trabaja en una junta de gobierno (la de Capitulares lo es tanto como la de una cofradía) se merece que su hermano/a mayor (seguimos siendo “guais”) después de tanto navegado no sea ni para recibir un solo gesto. Por ello le pido a la Auxiliadora que alumbre a la alcaldesa y, por una vez, sea valiente y diga que va a solucionar lo de los bomberos. Y no permita que el que le ha tapado las vergüenzas tantas veces, se vaya por la puerta falsa. Aunque, con sus declaraciones de hoy, ha sido más grande que su jefa y sus compañeros de bancada en el Consistorio.

Y, por último, que nos proteja de los parques logísticos que se van a otros lugares; del paro; de que usen a las cofradías como cortina de humo para tapar los verdaderos problemas y para que, cada cuaresma, cuatro movimientos vecinales se den lustre y tengan sus 30 segundos de gloria, que Córdoba no da para más. Y, sobre todo, de nosotros mismos, ya que -al fin y al cabo- somos la mayor parte de las veces nuestros peores enemigos.

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