Romance a Luis Oliver


Oliver
Luis Oliver./Foto: LVC

Es más difícil, o tal vez no, pronunciarse después de una derrota. Máxime, cuando el equipo en cuestión -hasta hace tan solo unas semanas- parecía la analogía perfecta de Corea del Norte, en cuanto a comunicación con el exterior (medios, afición, instituciones, etc.) se refiere. Por tanto, las acciones de Jesús León -tan bien recibidas- son fruto de la normalidad de casi cualquier club de fútbol. Pero tienen su mérito, a tenor de la profunda herida social.

Y la tiene hasta el punto de que se deja ver y fotografiar con Pedro García, antes del partido del Itea. Con eso, es mucho, pese a la afinidad personal que puedan tener. Y es que todavía hay algún cofrade que aspira a ver a su teniente de alcalde en algún acto cofrade, más allá del protocolario -y casi obligatorio- acto de Fitur. Podrá o no gustar la gestión de Francisco Gómez Sanmiguel, pero no es precisamente Carlos González.

Pero no es a lo que íbamos. Ni siquiera a León, más allá de que éste es la otra mitad de Luis Oliver. El director general deportivo, pese a no ser accionista de facto, ha sido el encargado de intentar solventar la crisis del descenso. A lo que hay que sumar que será él quien planifique el próximo lustro blanquiverde.

Oliver es la imagen del hombre hecho a sí mismo. Una personalidad que encajaría a la perfección en uno de los arquetipos de las novelas Francis Scott Fitzgerald. Es el aspecto del triunfador, de cuello de camisa -casi almidonado-, de sonrisa que camina entre la picaresca de quien ha vivido mucho y la certeza del que sabe lo que se trae entre manos.

Oliver llega a las ruedas de prensa divertido, hasta cuando los cuchillos vuelan. Tuerce las comisuras cuando asesta el golpe de efecto y es educado cuando se reúne con los medios, el día después de una derrota amarga.

Oliver, en definitiva, ha prometido la permanencia. Algo para lo que me falta fe y me sobran razones para pensar que no es posible. Sin embargo, no es menos cierto que ha hecho en pocos días lo que otros tardan meses. Así que, con su dilatada experiencia darle un voto de confianza sería contraproducente, porque él sabe lo que se hace y sabe de fútbol. Por ello si se ganan esos ocho o nueve partidos y el Córdoba se mantiene, me comprometo a componerle un romance. Por si acaso, ya estoy partiendo alejandrinos y he pedido asesoramiento. A finales de mayo se verá.

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