¡Hemos perdido la cabeza!

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Cabalgata de los Reyes Magos./Foto: Jesús Caparrós

Mi madre me vestía “de guapo”, me peinaba de domingo, me echaba colonia y, ya en el portal, me temblaban las manos con pensar que iba a ver a los Reyes. Tenía muchos más años que mi hijo cuando me enteré de la verdad, aunque la verdad es una. Y la de los Reyes representa, en un espectro de su sentido teológico, la universalidad de Cristo.

Pero no era a lo que iba, aunque no es malo recordar -de vez en cuando- el sentido y significado de las cosas, incluidas las fiestas y su raíz. Volviendo a aquella tarde-noche, la fascinación era total. Y eso que entonces, desde las carrozas, solo tiraban caramelos y, el más afortunado atrapaba un balón de plástico, de los que imitaban al Tango de Adidas. No eran los juguetes; ni los caramelos de tres o cuatro sabores como mucho; era verlos pasar y desear volver rápido a casa para acostarte y que el tiempo pasara deprisa.

Con los calcetines llenos y el envoltorio de los regalos, casi se te olvidaba la cabalgata, como si hubiesen pasado siglos desde que fue. Y, si había llovido, no se asusten por lo que voy a decir: ¡No pasaba nada! Nada, nada, nada…

Respeto eso de la ilusión de los niños, más allá de respetar las tradiciones. Pero lo que no se puede admitir es cambiar todo a capricho, porque la aplicación del móvil dice que llueve. Ser presos de Internet, querer controlar hasta lo que siempre fue incontrolable es absurdo. Sin más. Por suerte, desde donde les escribo ni se han planteado el adelanto. Algo en lo que he de reconocer sentido común. El mismo que, visto lo visto, parece tan extraño como un torero al otro lado del telón de acero, que cantaba Sabina.

Reconozco que, el hecho de ser cofrade me ayuda en esto. Y es que no hay nada más temible que un cabildo de aguas, el cielo negro y mirar porcentajes de probabilidad, si estás en una junta de gobierno. Lo peor es al que le toca decir la famosa frase de “no se realizará estación de penitencia en…” ¡Ah, ya sí! “… En la Catedral”. Hay quien llora, gime y patalea, pero el gran porcentaje de los miembros del cortejo lo asume sin trauma y realiza su turno de vela. Pues esto es lo mismo, si se suspende la cabalgata por lluvia, se coge el paraguas y se lleva al niño al lugar señalado para que Sus Majestades lo reciban. Eso sí, vestido “de guapo”, peinado de domingo, con colonia y sin mirar tanto el móvil.

1 Comentario

  1. PUES NO ES PARA DRAMATIZAR. LOS REYES Y LA CABALGATA ES UNA DIVERSION. DIOS NO QUIERE UNA RELIGION TRISTE QUIERE UN CRISTIANO ALEGRE. MIRE SI LLUEVE UN JUEVES SANTO SE TRASLADA AL JUEVES DE LA SEMANA SIGUIENTE. ¿O ES QUE HAY QUE IR A MISA A LA MISMA HORA Y A LA MISMA IGLESIA?. O ¿ES QUE HAY QUE COMULGAR CON LA SAGRADA FORMA QUE HACEN EN SU PUEBLO O LA QUE HACEN EN SALAMANCA?. LO IMPORTANTE ES EL HECHO Y NO EL DIA. ¡¡¡VAMOS!!!, DIGO YO

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