Manual del estudiante universitario

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¿Qué tal estas fiestas, todo bien o en familia? Bueno hay que recalcar que todos, lo que se dice todos creo que no. Hay un espécimen raro -digno de estudio por Félix Rodríguez de la Fuente- que se llama el estudiante universitario, que se ha visto obligado a estudiar en días prácticamente inhábiles.

Podemos localizar ejemplos de esta especie en las diferentes bibliotecas de nuestra ciudad, puesto que es el hábitat natural de aquellos que viven en manada, aunque durante las fiestas habrá sido complicado, dado que la mayoría de sus parajes se encontraban cerrados al público. Hay otra vertiente de esta especie, que sería el estudiante solitario, lo podremos encontrar en su cuarto devorando una de sus presas favoritas a luz de un flexo, sus apuntes.

El estudiante universitario lo habréis podido reconocer también en las diferentes cenas de navidad, donde aunque lleve tan solo dos años estudiando, digamos que medicina, hace como que conoce más que el médico de cabecera de la familia. Durante la nochevieja, por cada uva que comía, se la dedicaba a una asignatura que tenía que encarar en enero. Y mientras los Reyes, se auto convencía de que como este año se había portado bien, sus majestades le iban a traer un ramillete de aprobados.

Pero no se engañen, ya que llegará el día de antes y deberá afrontar media asignatura, que durante las últimas semanas ha dicho; “ya mañana si eso me pongo, que queda tiempo”. Ese día de antes, le tocará tirar de más épica que el Córdoba en Las Palmas en el 93.

Al día siguiente, el estudiante, tendrá que afrontar la batalla, sin más arma que su bolígrafo, donde su mayor enemigo no es ni el profesor, ni el examen, sino él mismo. Podrá afrontar tres tipos de exámenes. Puede ser únicamente de desarrollo; donde por tanto habrá tenido que meterse entre pecho y espalda más de 400 páginas de un manual y seguramente se haya dejado algún tema sin estudiar, no se preocupen, seguro que le cae ese tema.

El otro tipo de examen que puede afrontar es el del tipo test, metodología inventada por herejes seguramente y que la carga el diablo, de una manera fría y objetiva puedes suspender a cualquier estudiante, por lo general las opciones serán tan parecidas como dos bebes recién nacidos. Por ello mi recomendación es, ante la duda, la respuesta más larga.

El tercer tipo de examen es el práctico, aquel en el que el estudiante más se confía, porque cree que por haberse preparado una práctica y haberla hecho bien, es capaz de comerse el mundo.

Pero cuidado, que puede darse la mayor hecatombe de todas y es que el examen sea una mezcla de los tres tipos. En ese momento el estudiante estará realmente jodi…, solo le queda una salida, probar suerte en febrero o en septiembre y repita la historia de “ya mañana si eso me pongo, que queda tiempo”.

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