Con la venia


El cortejo ya forma dentro de las naves de la iglesia,  una cruz de guía de espejos donde mirarse, comienza a atravesar el dintel del pórtico, haciendo gala de una idiosincrasia propia que aprende de los errores y se nutre de lo sabido, conocido y admirado. La cruz de guía busca hacerse un hueco en carrera oficial y de manera humilde acercarse al palquillo de entrada para pedir la venia y poder entrar en el corazón del pueblo.

Siempre que se comienzan proyectos nuevos y apasionantes, uno debe saber el público receptor a quién busca acercarse, aventurarse en este caso en la mente del lector que busca forjar su opinión a través de la lectura, con la venia busco hacerme un hueco en el pensamiento de muchos de ustedes, que a través de las palabras forjan en sus cabezas sueños utópicos y a la vez tan reales.

Dicen los manuales de periodismo que los hechos son sagrados y las opiniones, libres. La opinión es un género que debe tratarse con cuidado y respeto, debe de ser elegante y fina como la mecida de una bambalina, debe ser crítica y constructiva como el buen hacer de las juntas de gobierno de nuestras hermandades, que buscan edificar el futuro de sus cofradías -confio en que así sean la mayoría- y debe ser firme y decidida como la zancada larga de un misterio.

Así es como se inicia esta columna de opinión, de manera humilde y sensata con una voz joven y nueva, una voz de Córdoba y que la ama y una voz para su Semana Santa

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