Rentabilidad actual de las entidades de depósito españolas


Aunque la caída de tipos de interés en la euro área inicialmente tuvo efectos positivos en los márgenes aplicados a los préstamos de la banca española, una vez los tipos alcanzaron los mínimos, los márgenes han descendido desde el año 2014, aunque en España los niveles dichos márgenes son superiores a los del año 2012.

Por otra parte, en el actual entorno de tipos de interés en mínimos históricos indicado antes, desde hace ya algunos años, los márgenes financieros no recuperan los registros de antaño. Los años 2011 y 2012 fueron especialmente duros para la banca española, en dichos años la rentabilidad media sobre los recursos propios (ROE) fue negativa. En la actualidad, este multiplicador de la banca española es aún bajo en comparación con otros ámbitos no europeos como el americano.

Aunque en el año 2015 se volvió a niveles positivos del ROE en el entorno del 5%, para el negocio doméstico de las entidades de depósito españolas, estos registros aún no han recuperado los niveles de mediados de hace una década e incluso de los años 90. El Banco Central Europeo en su informe de estabilidad financiera de mayo del año pasado, cuantificó que el coste de capital se encontraba el año 2015 entre el 8 % y el 10 % para la mayoría de los bancos de la eurozona lo que es sin duda un reto a las entidades españolas en relación a su actual modelo de negocio si comparamos dicho coste de capital con la ROE.

Durante los primeros seis meses de 2016, el resultado consolidado atribuido a la entidad dominante del agregado de entidades de depósito españolas superó los 7,6 mm de euros, lo que supone un descenso de casi el 30 % respecto al resultado obtenido en el mismo período del año 2015. Esta reducción se traduce en que la rentabilidad sobre activos (ROA) después de impuestos del conjunto de entidades de depósito españolas disminuya 17 puntos básicos en el último año, desde el 0,59 % de junio de 2015 al 0,42 % de junio de 2016. En la misma línea, la ROE también se ha reducido, en su caso más de 2,5 puntos básicos, desde el 8,8 % del año anterior al 6,1 % del año en curso, ligeramente por encima de la media europea según también informó el Banco Central Europeo en el informe de estabilidad financiera en este caso del presente año 2016.

En el año 2016, las ganancias de los bancos europeos están siendo condicionadas por unas menores expectativas de margen de intereses. Desde mediados del año 2015, analistas proyectaron para los bancos de la euro zona una ROE para el actual año 2016  próxima al 8.00% y que han matizado recientemente con los datos actuales al 6,4%, posiblemente reflejando la preocupación de los bancos de tener la habilidad de generar ingresos en un marco de muy reducido (o incluso negativo) de  tipo de interés. Según el informe sobre la estabilidad financiera mundial de octubre de este año del Fondo Monetario Internacional (capítulo 1, retos para la estabilidad financiera en una era de poco crecimiento y tasas bajas), la escasa rentabilidad podría mermar los colchones de los bancos con el tiempo y debilitar así su capacidad para sostener el crecimiento. Una recuperación cíclica no resolverá el problema de la escasez de rentabilidad. Más del 25% de los bancos de las economías avanzadas (alrededor de 11,7 billones de USD en activos) seguirían en situación de debilidad y se tendrían que hacer frente a retos estructurales significativos.

A nivel doméstico, independientemente de las diferencias de estructura y de negocio de algunas entidades, el esfuerzo en provisiones realizado por las entidades de depósito españolas en los últimos años ha dado como resultado grandes diferencias en algunos ratios de rentabilidad frente a algunos países del entorno europeo. Una mejora adicional de este tipo de multiplicadores de rentabilidad debería venir por un crecimiento en los volúmenes del crédito. Adicionalmente, el incremento de la rentabilidad de los bancos españoles en el futuro requerirá incrementar la eficiencia y una mayor reducción de los aún elevados volúmenes de activos improductivos. No obstante, lo anterior debe de venir de la mano del mantenimiento del vigor del crecimiento económico de la economía española en los últimos trimestres.

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