Enemigo mío


Recordábamos no hace mucho un amigo y yo una película de finales de los 80 de título Enemigo Mío, en el que un astronauta del futuro iba a parar accidentalmente a un inhóspito planeta solitario en el que se enfrentaba a un alienígena de aspecto horrible en condiciones muy desfavorables ( lluvia de meteoritos, orografía complicada…) con el cual se ve obligado a entenderse por las circuntancias.

Esta crisis casi acabada ( o eso parece) ha dejado un enemigo público número uno del pueblo en general: el sector bancario.

Entre las sentencias procedentes de los juzgados, la dictadura de los medios de comunicación, la verborrea de diversos partidos que se creen con la verdad absoluta y aderezado ésto con la situación complicada de muchas personas, se ha extendido la creencia de un abuso continuo por parte de las entidades financieras frente a pobres consumidores iletrados que firmaban cláusulas abusivas sin conocimiento, obtenían créditos en condiciones leoninas ó contrataban planes de ahorro ( o algo parecido) firmando con la yema de los dedos por no saber escribir.

Ni tanto ni tan calvo; efectivamente se han dado gran cantidad de abusos por parte de los bancos y efectivamente el sistema necesitaba regularse , organizarse y limpiarse; pero no es menos cierto que muchos de los firmantes de las hipotecas, créditos o cualquier producto de los que tanto se ha hablado sabían perfectamente qué firmaban, a lo que se comprometían y las condiciones de dicho compromiso. Ni más ni menos.

La banca, queramos o no, es un mal necesario para nuestro sistema: nos acompaña al comprar nuestro primer coche, nuestra primera casa, nuestra primera nómina, nos cuida el dinero…¿Cómo podríamos el común de los mortales afrontar estos momentos sin el colchón que nos da un banco?, ¿Qué pasaría si la banca se “cabrease” y cerrase el grifo del crédito para las miles de pymes que han podido sobrevivir a la crisis o están apareciendo con la recuperación económica?

Es incomprensible que desde la patronal del sector no se hagan campañas de comunicación y concienciación para limpiar esta pésima imagen dando a veces que pensar que efectivamente la gente piense que “tienen lo que se merecen”, sin reparar en la cantidad de empleo que aún mantienen en sus estructuras en España (…¡ay que poco se han oído a los Sindicatos en las limpias de empleo de estas entidades¡…) y sin transmitir lo importantes que son como generadores de “engrase” para el buen flujo de la economía.

No son una ong, no están por capricho o adorno, no hay derecho a que abusen impunemente… son como un compañero de andanzas para todos en este momento de caída de meteoritos y adversidades varias, un compañero de viaje con el que estamos condenados a entendernos y a llevarnos bien …como en Enemigo mío.

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