Pilar


“Una semana de Noviembre. 

Emociones encontradas;  y recuerdos, nostalgia del pasado que nos hace de venda. …esperando desconcertados. ..amistades verdaderas, buscan el calor de los sentimientos en una sala de espera…pensando y recordando ;buscando porqués sin respuestas; la  realidad imponiéndose azotándonos con fuerza; tardes de otoño con colores de tristeza….más espera ,más espera;  sabiendo que ya no hay vuelta, hablando en pasado siendo presente en espera  y en un momento de  la noche   en un sueño que no cesa , en silencio  y discreta  empieza en otra vida nueva .

Todo ocurre de repente en un Noviembre de espera. “

Nuestro amigo José Carlos describió así desde el corazón  los tristes días que precedieron al momento de despedir a nuestra querida Pilar.

En el ejercicio del día a día, hay personas que según la visión de cada uno dejan huella de alguna forma u otra: capacidad de trabajo, alegría, destreza en su quehacer, liderazgo, maldad, egoísmo, bondad….

Pilar, nuestra Pilar, nos ha dejado a quienes hemos tenido la dicha de conocerla fundamentalmente un ejemplo. Y no es un ejemplo cualquiera, sino uno de esos que se mantendrán en nuestra memoria para siempre: la generosidad.

Convivir con una enfermedad durante más de 12 años sin oír queja alguna, sin permitir ser el centro en reuniones o cenas tras días o semanas de duro tratamiento, sin transmitir ni la más mínima frase de reproche o recelo cuando las circunstancias personales de cada uno impedían atenderla como merecía (ay las prioridades tan absurdas que a veces tenemos…) , sin pedir nada que no fuesen planes para disfrutar al máximo de la vida…son detalles de una generosidad extrema para todos los que le rodeábamos.

La generosidad es la mayor virtud que una persona puede tener y más difícil es ejercerla cuando tus circunstancias personales son más complicadas. Una enfermedad larga y con un final incierto es una de las situaciones más duras con la que una persona puede convivir, por lo que actuar generosamente a lo largo de la misma es una actitud que debería ser ejemplo de vida para cualquier persona de bien, una enseñanza que  nunca deberíamos de dejar de transmitir a nuestros hijos ni olvidar.

Cuando uno pone la tele y aparecen casos de personajes que caen en esta maldita enfermedad y, alegremente, se les describe como “luchadores que seguro vencerán al cáncer …” siempre pensaré en que podrán luchar tanto como ella y que ojalá ganen la batalla como no pudo nuestra Pili, pero la verdadera valía de esas personas debería también medirse por la generosidad con la que llenan al entorno que les rodea… y en eso les podría hablar del ejemplo de nuestra amiga.

Gracias, Pilar, te queremos.