USA versus Europa. Un nuevo paraíso para el animal bípedo


En apenas un siglo, dos mil millones de vehículos circulan y aparcan en el mundo.Cada veinte años se ha ido duplicando el número de coches, según la estadística.  Dos mil millones de coches que esperan llevarnos con las ruedas a cualquier lugar.

Bueno, a cualquier lugar ya no. En Europa, es más complicado. Sus ciudades compactas se han quedado sin sitio para aparcar, aunque en USA los coches aún caben en sus ciudades.

Frente a las restricciones de circulación en los centros históricos del viejo continente, plena  libertad de movimientos para el car en amplias avenidas americanas.

Las calles medievales no se encuentran en las ciudades estadounidenses, que se han generado a partir de un recuadro de pradera o desierto.   Con cierto eclecticismo, después de la gran guerra, USA produce un exitoso modelo de casa suburbana. Una casa aislada insertada en una trama sin densidad, sin escatimar espacios y distancias. Imposible la saturación del tráfico por más que la GMC o la Ford fabriquen miles de vehículos. En USA los coches no estorban, son los reyes del asfalto. Por ello no hay andantes.

En cambio, en Europa ha prevalecido la misma malla de viarios y edificios, desde siglos. En el mismo sitio, renovándose las construcciones sobre sus propios cimientos. Edificaciones adaptadas al soporte de la civilización anterior.

Y desde el siglo XX, las calles del viejo continente se van colmatando de coches, que ocupan cualquier holgura entres edificaciones.

En USA también son artefactos adorados como dioses, pero no hay problema para aparcar.

Las urbanizaciones dispersas, según el modelo living California, permiten estacionar todos los coches que se desee. Al contrario que en Japón, donde se ha llegado al punto de no poderse comprar un coche quien no demuestre tener un aparcamiento en propiedad.

En USA es difícil caminar. Su urbanismo actual está pensado para ir en coche. No hay pasos de peatones, ni semáforos, ni vados accesibles. Es impensable ver un bastón blanco de invidente y sí múltiples trampas al paso del hombre. Prácticamente está impedido caminar con seguridad.

En esto, las calles europeas son más humanas y amables cuando logran bajar los coches de las aceras, poner una alfombra mágica, lisa, a la misma altura del peatón.

En USA todo no está bien ni todo está mal. Las nuevas urbes no son las ciudades que se están creando ex novo de Asia al estilo Brasilia o New York. Los chinos también se han equivocado creando paisajes fantasmas, poco eficientes.

Sin embargo, España durante 300 años dejó su huella y una influencia decisiva en el urbanismo y el territorio de Norteamérica, desde que Ponce de León descubrió la Florida, fundando ipso facto ciudades importantes como San Agustín, Monterrey, Panzacola o Nueva Orleans.

Los americanos han hecho ciudades con imágenes del pasado ¿Se pueden revitalizar bien nuestras ciudades? No se trata de reproducir villas medievales en parques temáticos, si no la escala humana de la ciudad. De aquellas ciudades que los arquitectos españoles transportaron desde la otra orilla del Atlántico.

En América late el corazón español, a un lado y al otro del Mississippi, desde hace cinco siglos. Ese espíritu colonizador que erigió ciudades al estilo europeo y que parece que empieza a resurgir con la colaboración de urbanistas notables españoles. Un germen que servirá para replanificar muchas urbes, con calles medidas, con plataformas únicas, con plazas llenas de naturaleza y donde los coches sólo se utilicen para conectar urbes, y no para trayectos cortos.

Será un nuevo paraíso para un animal bípedo, como el hombre, un nuevo hombre que sepa usar el coche y sepa caminar, relacionarse con su entorno, con los demás, sin prisas, sin contaminación, sin ruido; a pesar de la pandemia y de las distancias. Donde no esté prohibido caminar.

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