Templos del coronavirus


Están las iglesias vacías. Dios se ha quedado solo entre sus muros, como la diosa Vesta, la diosa romana del Hogar, hermana de Júpiter que, en su cella del templo de Claudio Marcelo espera las ofrendas de su pueblo.  

La población romana va alternando sus estatuas: Marte, Venus o el mismo Júpiter, según corresponda. Es una sociedad politeísta y arrogante, con más de doscientos dioses a quienes idolatrar.

Todas las civilizaciones han destinado muchos recursos económicos a dar perdurabilidad a sus espacios sagrados. La historia de la arquitectura es la historia de las religiones, con sus  edificios de estilos espectaculares.  

En el templo romano solamente entraba en la nao el sacerdote a entregar las ofrendas. Sin embargo, para el cristianismo, Dios no vive en la Casa de Dios, es su pueblo el que se reúne a rezarle en comunidad. 

Cada tiempo tiene sus dioses y sus templos. ¿Cuáles son los dioses actuales? La iglesia es la casa de Dios para los cristianos. Además de escenario para selfis de turistas y lugar de celebración de ritos sociales como el bautismo, el matrimonio o la despedida de este mundo de practicantes y no practicantes.

A veces no se reza a los mismos dioses. El dios MasterCard, el dios Google, el dios Smartphone o la Televisión a la Carta son como Vesta, nuestros dioses del hogar e idolatramos desde el sofá, enmascarando nuestro pánico al coronavirus.

¿Podemos venerar a Dios y realizar nuestros sacrificios fuera del templo sagrado?

Iglesias muy bellas como la del Espíritu Santo de Miguel Fisac o la iglesia de la Sagrada Familia de Antonio Gaudí se llenan todos los días de fieles devotos, es decir, se llenaban. Todas están despejadas por orden de Sanidad. La iglesia de la Consolación, de Vicens y Ramos, hoy quizás sea la iglesia más sacrosanta de Córdoba, pues es donde pervive un servicio esencial: la adoración perpetua a la presencia del Hijo de Dios, que en estos días quizás se haya sentido aislado.

Las iglesias del coronavirus están vacías, sin beatas, sin pedigüeños en la puerta, sin sacristanas, sin párrocos, sin clérigos de varios colores y continentes. 

Hoy el telediario informa que los abuelos de Jesús, Ana y Joaquín han sido ingresados en una residencia de personas mayores. El mismísimo Jesús, el que echó a los mercaderes del templo ha tenido su entrada triunfal en el set de Jerusalén. Retrasmitida su vida en streaming, no sabe que le espera una semana complicada en el programa Supervivientes, con algunos camaradas infectados de egoísmo, del virus que deshumaniza.

Este parece ser el decorado religioso del coronavirus, informado por los nuevos gacetilleros en tiempos atribulados, virtuales y de falsos dioses.

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