Inocentes en el incendio de Roma

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Incendio de Roma.

El hombre a lo largo de la Historia ha protagonizado grandes gestas y también algunas atrocidades. La fundación o refundación de una ciudad ha sido a menudo una proeza, pero según interese, no siempre es contada de la misma forma.

El 7º de Caballería es ensalzado a pesar de la cruenta y desigual lucha contra los indios americanos, gracias a las pantallas de Hollywood. Siempre se muestra la conquista del Oeste como un acontecimiento heroico, cuando en realidad describe un exterminio de los asentamientos amerindios por unos occidentales, y nadie suele resaltar esta realidad.

Los poblados de las llanuras estorban en la expansión europea de fin del siglo XIX. En el entorno a los yacimientos mineros surgen ciudades oportunistas como Deadwood. Donde no hay oro, las tierras se declaran ilegales para expulsar al indio y permitir la llegada de nuevos colonos.  Se impone así un mundo occidental puritano que no mira al amerindio como un semejante.

Cosa distinta ocurre hoy hace 500 años, cuando Hernán Cortés funda la Villa de la Vera Cruz, la primera ciudad europea fruto del encuentro entre dos mundos, comenzando un mestizaje cultural sin parangón en la Historia. Veracruz se levanta en una tierra nueva donde no hace falta asolar ningún pueblo indígena originario, como sí ocurre en el Oeste.

Tras el descubrimiento de América Isabel, la reina católica, quiere que el evangelio sea el arma para salvar a los indios. Los indios son considerados súbditos por la Corona española y así la expansión de España supone una mezcla de civilizaciones, una integración lejos del colonialismo del que Inglaterra hace gala luego en Asia. Claro que con la Leyenda Negra se encargan los enemigos del Imperio Español de tergiversar nuestra Historia, y con gran obstinación.

Pero lo cierto y verdad es que España crea ciudades populosas sin necesidad de exterminar ni de importar europeos en exclusividad. Nuestros pobladores se encuentran en el lugar y se cruzan con los conquistadores españoles.

Las ordenanzas reales establecen para construir ciudades que no se pueden ocupar tierras donde existan asentamientos de indios, para evitar problemas de convivencia. Los modelos urbanos se trasladan desde Castilla. Se organiza la nueva urbe a partir de una plaza mayor, con la definición en cuadro de calles, carreras y solares. Diferente a los fuertes militares y poblados norteamericanos, que 200 años después se repueblan con europeos del norte. 

Retrocediendo 19 siglos, el cristianismo está en pañales en Europa.  Cuando Nerón lleva 10 años de emperador se le sube la corona de laurel a la cabeza. Prescinde de los consejos de Séneca y contrata a los arquitectos Severo y Céler para planificar la nueva ciudad imperial, que no cabe en la colina del Palatino.  Los suburbios han crecido de forma poco higiénica y es preciso hacer tabla rasa. 

Roma, la Nueva York del siglo I, atrae a pueblos del norte de Europa, de Oriente próximo y del norte de África y los cristianos empiezan a proliferar. Nerón decide prender fuego a Roma y echarles la culpa.

La “prensa” de la época se encarga de divulgar la mentira. El emperador consigue construir una nueva ciudad, erigir su Casa Áurea solamente para él con una extensión de 220 hectáreas, mientras con pan y circo la plebe se divierte en la ejecución de los primeros cristianos, mártires inocentes.

Todo por un nuevo urbanismo, para vanagloria unipersonal, y …. gracias a que los cristianos incendian Roma.

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