Una solución carísima


Hoy me toca hablar del tráfico rodado en Córdoba. ¿Y por qué? Me preguntarán ustedes. Pues por la sencilla razón de que soy vecino de esta milenaria ciudad desde hace ya casi medio siglo y todo lo que en ella suceda me repercute, directa o indirectamente. Y, además, porque creo que es sano discrepar-con intención constructiva- de las actuaciones de las administraciones públicas. Como, por ejemplo, de las recientes medidas que el Excmo. Ayuntamiento de nuestra capital ha tomado, con el fin de peatonalizar la calle Capitulares. En principio cualquier medida de esta naturaleza debe estar inspirada- creo yo- en el bien común y no e otras razones ajenas a este principio. Pero vamos al caso. Al conseguir la peatonalización de esa calle se producen unos prejuicios colaterales, que se deberían analizar para enmendar  el entuerto que, a mi juicio, se produce. Voy a explicarme: Hasta hace poco, para ir desde Plaza Colón hasta la Rivera, bastaba salir de la citada plaza, continuar por Alfaros, Capitulares y San Fernando y se llegaba al destino. Ahora hay que salir de Colón continuar por Alfaros, Capitulares y San Fernando y se llegaba al destino. Ahora hay que salir de Colón, continuar por Alfaros y –para obviar Capitulares- se gira a la derecha por Alfonso XIII hasta la Plaza Mármol de Bañuelos. De ahí- pasando por Diego León, a Tendillas, donde se gira a la izquierda y se baja por Claudio Marcelo hasta conectar con San Fernando. Esta desviación en forma de “u” hace que el trayecto que se suprime (Capitulares) se convierta en uno cinco veces mayor. Ell0 quiere decir que autobuses, taxis, vehículos de carga y descarga, coches oficiales y particulares autorizados, están condenados a recorrer (miles de veces) unos quinientos metros en lugar de los cien de antes. Las consecuencias negativas son: Mas contaminación, más consumo de combustible, más deterioro del piso, más inmuebles afectados, más recorrido inútil, más tiempo empleado. En definitiva, una carísima factura añadida, que han de pagar los particulares y el Ayuntamiento, por algo que, a todas luces, pudiera ser una desacertada cabezonería.

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