Un cuento sobre el tres por ciento

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Les voy a contar un “cuento” sobre lo acaecido (supuestamente) en Cataluña:

Siendo las trece horas de cierto día, en uno de los mejores restaurantes de Barcelona, se reunieron los señores Agustí, Emili y Enric. Agustí es accionista y gerente de la empresa “LLADRES REUNITS, S.A.” que se dedica a la realización de obras civiles en general. Enric y Emili son miembros de un partido político compuesto por Caraduras, Indeseables y Usureros, capitaneados por un Pu…jocoso anciano y Más gente. Después de un almuerzo opíparo, bien regado con vinos generosos, en un lugar reservado, “van al grano”.

Agustí pregunta. ¿Me vais a adjudicar la obra que tenemos “entre manos”? Contesta Emili, en nombre suyo, de Enric y del partit y dice: Sí, con el tres por ciento. Conforme, dice Agustí, pero como el pago es “en negro” os aclaro: Si fuese para un particular o una sociedad, la factura (sin tener en cuenta el IVA, que es imparcial) sería: Un millón de euros, menos una bonificación del 5% (pronto pago) da una base de novecientos cincuenta mil. Para la Generalitat saldría: Un millón de euros, sin bonificación alguna, más vuestro tres por ciento, sumaría un millón treinta mil, más veintiocho mil de más impuesto sobre sociedades (por la diferencia de las bases) alcanzaría un millón cincuenta y ocho mil euros. O lo que es lo mismo un 11,37% más que a un particular, señala Enric (como escandalizado). Emili y Agustí responden al unísono. Como dicen nuestros compañeros, España nos roba mucho más. Se dieron un apretón de manos y salieron muy felices del restaurante. Y colorín, colorado …… ¡¡¡este cuento (para bien de la justicia) me parece que -felizmente- no ha acabado!!!

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