Premios Goya. Desmontando la hipocresía


Al igual que Paula, la directora de este medio, me precio de no perder el tiempo en ver en directo la gala de entrega de los premios “Goya”. No me apetece nada escuchar discursos dogmáticos y politizados por parte de quienes se dan de intelectuales sin reunir requisitos objetivos para ello. Me conformo con pagar vía impuestos todo esta parafernalia, como pago través de las subvenciones sus películas, las más de las veces de dudosa calidad.

Sin embargo, quiera uno o no, la información sobre ese acto termina llegando a todos a través de los medios de comunicación y redes sociales. Desde las aportaciones más intrascendentes, como el modelito de la alcaldesa, hasta las más sesgadas, como el panegírico antisemita de dos premiados que pedían boicotear el único país de la zona en el que la mujer tiene libertad e igualdad, mientras se les llena la boca al hablar de feminismo.

Pero de vez en cuando, un rayo de luz atraviesa el indecente lodazal en que se convirtió hace tiempo este espectáculo que pagamos usted y yo. Así, el galardón al actor novel ha recaído en uno de los protagonistas de la película “Campeones”, basada en un equipo de baloncesto formado por personas con discapacidad. El actor, con una importante minusvalía visual, y que en la obra representa un discapacitado psíquico, en un emotivo discurso agradeció a sus padres que lo hubieran tenido y destacó la visibilidad de la diversidad. Obtuvo con ello numerosos aplausos. Aplausos de hipócritas que afirman sin ambages que los defectuosos genes de personas como él, o como las que representa en la película, capacitarian a su madre para abortarlo.

Son progres. Son guays. Vetan en su gala a algunos partidos políticos democráticos y humillan con frecuencia a otros que no son de su cuerda (y que no consigo explicarme cómo siguen yendo). Presumen de defender la igualdad y condenan al único país de oriente medio que la practica. Aplauden emocionados a alguien a quien negarían el derecho a existir. Y quiéralo o no, amable lector, le recuerdo que lo pagamos usted y yo.

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