La consejera que ofende, además copia


Mal empieza el gobierno del cambio en Andalucía. La tan esperada transformación será difícilmente posible si una de sus consejeras, la onubense Rocío Ruiz, se dedica a insultar gratuitamente al que es, -aunque probablemente la política de Ciudadanos lo ignora- el mayor movimiento asociativo de la ciudad. Recordemos que la nueva consejera de Igualdad, Políticas Sociales y Conciliación de la Junta de Andalucía es la autora de un artículo de opinión que publicó un diario de Huelva y del que se han hecho eco algunos medios nacionales. En el mismo, titulado “Las monedas de Judas”, la parlamentaria de Ciudadanos arremetía contra la Semana Santa cuestionando la fe, la inteligencia y el sentimiento religioso de quienes forman parte de esa manifestación, y añadiendo que, en esas fechas, ella procura escaparse “a otros mundos donde no haya ni un rastro de olor a incienso, para no convertirme en una más de esos cínicos desmemoriados, para no olvidar que todos somos mestizos, que fuimos, afortunadamente, parte de esa espléndida, avanzada y culta civilización árabe”.

Debemos confesar que lo inconcebible del texto, y el hecho de que una política que propugna la igualdad calificara como “plebe” a los creyentes, nos hizo dudar de su verosimilitud, pensando que podría tratarse de algún tipo de “fake news”. Por eso, antes de publicar la noticia, La Voz de Córdoba procuró contactar con la parlamentaria para solicitarle una confirmación o las aclaraciones que tuviera oportuno hacer. Pero no obtuvimos respuesta. Sin embargo, ya por la tarde, en su perfil de redes sociales publicó una torpe disculpa si había ofendido a alguien.

Que una representante pública ofenda así a sus votantes resulta inconcebible. Pero lo que ya no extraña tanto es que copie, pues parece un procedimiento habitual entre ciertos políticos. Y es que el párrafo central del texto, que además se destaca en la entradilla, no es de su autoría. Antes de que se colapsara con entradas sobre Ruiz, el buscador más popular de la red delataba que se había usado textualmente en varios blog y comentarios online.

En concreto, la entrada más antigua que contiene, textualmente: «Las procesiones de Semana Santa son desfiles de vanidad y rancio populismo cultural, rescatadas de la historia medieval como espectáculo, esclavo y tenebroso. Nada tienen que ver con lo que dicen representar. Son una exitosa puesta en escena turística y una penosa demostración de la necesidad que tiene la gente de “pan y circo”. Un entretenimiento de la plebe, devotos que confunde la religión con el protagonismo» es del activista de Greenpeace, “innovador social”, pirata informático en su juventud, y apicultor aficionado Jesús Manzano, en su blog jesusmanzano.es, y está fechada el 31 de marzo de 2010, años antes de que la hoy consejera de ciudadanos la hiciera pasar como propia. Curiosamente la profesora onubense cambia la palabra “esclavo” por “incluso”, pero mantiene una incorrección gramatical que se produce en el original: La discordancia de número entre el sujeto de una oración (devotos, en plural) y el verbo (confunde, en singular, en lugar de confunden). Este mismo texto original aparece también el año 2011, en un foro costarricense (forodecostarica.com/filosofia-religion-ficcion-y-ciencia/ ), así como en el blog indiarebelde.bogspot.com con fecha 3 de abril de 2012, y, ya con fecha posterior a su uso por parte de la política de Ciudadanos, incluso como comentario de lector (con pseudónimo kalima45) a una noticia cofrade de Diario Córdoba de 2014.

Es sólo un párrafo, sí. Pero es el núcleo del artículo de opinión. Lo más destacado del mismo. Cabe recordar en este punto que la Real Academia de la Lengua define plagio como “Copiar en lo sustancial obras ajenas, dándolas como propias”. Tampoco es la primera vez que un político “se inspira notoriamente” en textos ajenos haciéndolos pasar como propios. Algo que algunos usuarios de redes sociales llaman ahora jocosamente “hacer un Pedro Sánchez”. Por eso, como decíamos antes, que algunos políticos copien no nos resulta tan extraño. Que lo haga una profesora parece más sorprendente. Y lo que ya sería inaudito es que, después de esto, algún cofrade otorgara su voto a la “presunta autora”, en el próximo encuentro que la señora Ruiz tenga con las urnas.

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