Romance de la celosía


Aun mandaba el General / que en la cama moriría,
cuando La-Hoz diseñaba / su famosa celosía.
Es por tanto obra franquista / aunque nadie lo diría,
pues de ella hizo bandera /el mester de progresía.
Al parecer se inspiró / en la antigua lacería
de alguna de las ventanas /esencia de morería.
En concreto una que estaba / muy próxima a las letrinas
que es lugar que con frecuencia / todas las musas visitan.
«Luz natural tamizada» / musitaba en esas cuitas.
Y en Baldomero Moreno / -Que Leroy Merlin no había-
encargaron las maderas / que la luz tamizaría
ignorando que la frase / en mantra transformaría
quien dirige en internet / la prensa más izquierdista.
Pasados cuarenta años/ -Un suspiro en la mezquita-.
Despertaron del letargo / obispado y cofradías
y su derecho de paso / al templo reclamarían.
La celosía practicable / para tal fin pretendían.
Plantearon sus cuestiones / respetando lo que había:
«Luz natural tamizada», / obra de carpintería.
Hasta tal punto el proyecto / en la imagen no incidía
que si no lo saben antes, / nunca se percatarían
del cambio los «culturetas», / ni de que abrirse podría.
El hijo de aquel coautor / ese cambio no quería.
Quizás porque no dejaron / que mostrara su maestría
con el lápiz y las reglas, / pues otro arquitecto había.
Para evitarlo se unió / a la facción más laicista,
que aunque en votos no ganó, / manejaba la alcaldía
por un pacto de taberna / entre los tres que perdían.
Plantearon muchas trabas, / pusieron la zancadilla
solicitando un dictamen / que la ley no requería
para otorgar la licencia / que las puertas abriría.
Consiguieron un informe / que ni ellos se creían,
de tantas barbaridades / que la firmante decía.
Hasta la Unesco llegó / desperdiciando energías,
mandado por doña Rosa, / la de la Consejería
que de cultura se ocupa / en esta mi Andalucía.
Y la Unesco contestó / que cómo esa tontería
llegaban a plantearle: / Mira que hay gente aburrida
¿Pues no pretenden quitarle / a aquello lo que es su vida?
Lo que hace que esto no sea / decorado de turistas
sino hermosa realidad, / es que es un templo, alma mía.
Y le dan vitalidad / las procesiones y misas.
Al leerlo, el delegado / dijo: – ¡Lo que yo decía!
como si no se acordara / de la cara que ponía
cuando con las hermandades / en Cultura se reunía
demostrando lo que es: / más que cofrade, peñista.
¡Firma ya y pasa la bola!-/ Le dijeron de Sevilla.
Que aquí ya sabemos todos, / que esa es batalla perdida.
Que tiene las peores cartas / quien con cofrades porfía.
Es lección que desde siglos / tenemos bien aprendida.
Que ese toro de la puerta / lo lidie Pedro García.
No gustándole ese arte / intentó Pedro la lidia
Buscando cualquier excusa / para retrasar su firma.
– No me ha llegado el papel… / La letra es muy pequeñita…
Me faltan dos documentos… / La fecha está mal escrita…
A ver si entierro esta carta / entre los planos y fichas…-
Hubo que mandarle plumas / cual si fueran banderillas.
Peleó hasta que al final / su brazo a torcer daría.
No siempre con buena lid. / Hizo un par de fullerías.
Pero firmó la licencia. / (Bolis para eso tenía).
Perdió la oportunidad / el sector más extremista
de la izquierda radical, / los de Podemos franquicia,
de probar su honestidad, / y optó por la hipocresía
de humillar a la ciudad / votando contra la misma.
Olvidaron las palabras / melosas que le decían
a los cofrades, que ingenuos / a estos prendas recibían.
El último pataleo / de estos tristes podemitas
es porque entre los naranjos / del patio se pongan sillas.
¡Eso es privatización / y es una gran injusticia!
¡Es de todos ese suelo / que nos roba esta familia!
Hombre haga usted el favor / de no decir tonterías.
Supongamos un momento / que es verdad su fantasía.
¿es más público ese suelo / que Plaza de las Tendillas?
Por un puñado de votos/ cometió la felonía
de anteponer su interés / al derecho y la justicia.
Pues lo siento, camaradas, / pero esta es la noticia.
Si Dios quiere habrá una puerta: / «Puerta de las cofradías».

1 Comentario

  1. Estupendo Romance Joaquín, estas son las verdades del barquero.
    Alguno discrepará pero hay tenemos la historia de la celosía que se convertirá en puerta, Dios mediante.

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