La Puerta de la Verdad


Como los lectores ya saben, la UNESCO ha accedido a la sustitución de una de las celosías tardofranquistas de la Catedral por una puerta de factura similar, pero que permita el acceso de las hermandades, y un tránsito fluido por el interior del templo. Argumenta varias razones para ello. Una de ellas es la escasa trascendencia de esta sustitución, hasta el punto de que parece extrañarse de que una modificación tan leve haya alcanzado esa instancia, circunstancia que sólo se explica por la artificial polémica generada y por la intervención de Icomos España. En esta razón incide cuando manifiesta que  “no considera que la alteración propuesta vaya a impactar negativamente en el Valor Universal Excepcional de la propiedad”.

Pero el segundo argumento es especialmente destacable: Porque el uso litúrgico, para procesiones, es beneficioso para el monumento. Porque es también su carácter de templo, y no sólo su impresionante arquitectura califal, lo que merece la protección de la UNESCO. Porque es eso lo que lo ha mantenido vivo. Porque respetar su integridad no es tanto mantener la conservación intacta como preservar su continuado uso religioso.

Ahora es muy fácil recurrir a la hemeroteca, y repasar las declaraciones de las partes implicadas. Como lo que motivó todo esto: el informe, o mejor dicho, el despropósito  perpetrado por Begoña Bernal, presidenta de Icomos España y conocida por sus broncas y disputas con ayuntamientos y cabildos, como el de Burgos. Es fácil releer sus palabras, cuando afirmaba tajante que  la sustitución ponía  en grave riesgo el templo y su consideración de Patrimonio de la Humanidad. Refrescar la memoria viendo cómo se permitía incluir en su informe, con ánimo burlesco, referencias a la transustanciación del pan y vino en Cuerpo y Sangre de Cristo. Recordar cuando se extralimitaba de sus funciones, criticando directamente el uso de la Catedral, e incluso de su entorno, para las procesiones, de las que llegó a decir que perjudicaban el inmueble. Como es costumbre que las puertas de la catedral lleven nombre, ésta bien podría llamarse “La puerta de la Vergüenza de Begoña” o, recordando las palabras del obispo “La Puerta del insulto a Córdoba”

La hemeroteca, traicionera, también nos recuerda cómo desde la plataforma por la expropiación de la mezquita jaleaban a Bernal y apelaban a la sacrosanta (pero a la vez laica) decisión de este órgano de la Unesco.  La misma plataforma laicista, -erigida en realidad para servir de trampolín político de sus cabezas visibles-, que seguía afirmando hipócritamente que respetaba el uso religioso del templo, preocupándole sólo su titularidad y sostenimiento patrimonial. Pensando el ellos, bien podríamos nominar la puerta como “Puerta de los palmeros hipócritas”.

Leeremos también las declaraciones de Rafael de la Hoz Castanys, hijo del coautor de la celosía, arquitecto también (Había escrito “arquitecto como su padre”, pero me temo que sería faltar a la justicia). El primero en reclamar la intervención de  los organismos internacionales expertos en patrimonio, para “estudiar si es viable o no que la Mezquita pueda abrirse al paso de cortejos procesionales por el impacto que ello supone no solo para el monumento sino también para su entorno”. Una persona que tiró por tierra, sin la más mínima cortesía profesional, calificando de bisutería y falsificación el trabajo de otros colegas suyos (había escrito “arquitectos como él”, pero probablemente también fuera injusto). Para él, bien podría llamarse “Puerta del arquitecto intransigente”

No podríamos olvidar las manifestaciones del Concejal García, revestido de adusto responsable de urbanismo. Sí, si… García sirve igual para un roto que para un descosido, y además de ser teniente de alcalde, lleva para adelante un montón de departamentos. Es delegado de urbanismo los lunes y miércoles. Martes y jueves se centra en la presidencia de Sadeco. Y  responsable de turismo los viernes, pero como es un buen seguidor del camarada Maduro, hace jornada laboral venezolana, y  allí los viernes no se trabaja.

Pero me estoy perdiendo. El adusto concejal Pedro García fue de los primeros en solicitar en informe de la UNESCO, y tras ser informado por sus propios técnicos de que la obtención de licencia es un acto reglado, ajeno a informes de organismos internacionales sobre su viabilidad, optó por dejar correr el tiempo. En términos deportivos, durmió el balón, cuando podía haber otorgado el permiso hace más de un año. Para él, esta podría llamarse “Puerta de la ineficacia administrativa”.

Y no podríamos olvidar a la consejera de cultura, Rosa Aguilar. La antigua alcaldesa de Izquierda Unida, reconvertida al socialismo antes de la debacle, decidió recabar la opinión de la UNESCO  pese a que sus técnicos ya habían dado el beneplácito. Le tembló el pulso al conocer el pseudoinforme de Icomos España, y a sabiendas de que el mismo no era, ni preceptivo, ni vinculante, arrojó el balón fuera del campo, eludiendo su responsabilidad, con el vano propósito de quedar bien con todo el mundo, circunstancia que a lo largo de los tiempos se ha demostrado imposible. Para Rosa Aguilar esta sería la “Puerta de Pilatos”, que para eso es un personaje muy cofrade, autoridad, como ella, y también se lavaba las manos.

 

 

3 Comentarios

  1. Joaquín coincidiendo en todo lo que nos escribes, le diría a estos personajes, ya que la consejera deja caer que esta pendiente el recurso de una persona:
    Doña Rosa a Rafael de la Hoz y familia, como a la BB de Burgos ya le contestado Icomos-Internacional. Ud. paralizó todo por un informe “demoledor”, el cual se hace a instancias de R de la Hoz, con sus mismos argumentos.
    Entre cosas nos dice Icomos-Internacional: ICOMOS no considera que la modificación propuesta tendría un impacto negativo en el valor universal excepcional de la propiedad y si facilita procesiones religiosas, podría resultar beneficiosa. Todo lo contrario a lo expresado en los informes de Icomos-España y Rafael de la Hoz.
    Doña Rosa no ralentice más el asunto, el mundo cofrade de Córdoba (al cual no pertenezco) se lo agradecerían. No más lavadas de mano como en noviembre pasado y coja el toro por los cuernos. Otra cosa que debería de hacer, según mi modesta opinión es la de agradecer y pedir perdón a todos los técnicos de patrimonio de su consejería, los infravaloró de mala manera y antepuso otros informes a los suyos y a los de los arquitectos restauradores de la Mezquita-Catedral. Penosa actuación.

  2. Al final, sr. de Velasco, podríamos llamarla ‘Puerta de la Alegre Penitencia’, olvidando el mal trago y celebrando que al final se impone la cordura… pero el nombre nos iba a quedar como de templo chino. Si no hay ningún nombre o titular podría quedar bajo la advocación de San Rafael, o de la Fuensanta: devociones íntimas y sencillas que no necesitan explicarse en Córdoba. Todo lo contrario a este lío estúpido.

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