Espérate, que todavía…


Lo inquietante de esta subida es que comienza a reflejar efectos de segunda ronda en los precios

Evolución del IPC.
espérate
Francisco Bocero. /Foto: Jesús Caparrós

Se esperaba un mal dato de precios por pura lógica cotidiana. Basta ver, y comprobar en los bolsillos, la evolución de los precios de luz, carburantes y otros productos y servicios vinculados, para adivinar que la inflación seguiría disparada en octubre. 

No obstante, nos hemos encontrado con un indicador bastante peor de lo previsto. De hecho, hace solo un par de semanas -tras publicarse el dato definitivo de septiembre- FUNCAS, preveía un IPC del 5,3….en diciembre. 

Finalmente, nos hemos ido al 5,5 por ciento. Una cifra que refleja en toda su crudeza esa evolución de los precios energéticos y también los de los alimentos frescos. Siguiendo la vieja estadística del pollo y la inflación, los datos de precios agrícolas también se han disparado en los últimos doce meses. 

Lo inquietante de esta subida es que comienza a reflejar efectos de segunda ronda en los precios, es decir, las subidas a las que obliga la subida de los precios energéticos para otros productos y servicios. 

De ahí que la inflación subyacente, la estructural, la que no recoge esos precios energéticos ni tampoco los de los alimentos frescos- se haya encaramado ya al 1,4 por ciento anual. 

Todo esto va a tener un coste enorme en las actualizaciones, que se hacen en enero de las distintas tasas y prestaciones, incluyendo las salariales, y echa definitivamente por tierra, si es que aún no estaba claro, el cuadro macroeconómico de los PGE. 

El BCE trata de mantener la calma aferrándose a su mensaje de que estamos una subida “largamente” transitoria y hay que reconocerle el esfuerzo. Equivocarse ahora precisamente con la política monetaria, dar señales de subidas anticipadas de tipos de interés, sería letal.

Francisco J. Bocero, periodista.

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