Resilentes en un mundo


Corría el mes de Noviembre del año 2014, cuando tomé contacto por primera vez con el término resiliencia, el cuál llegaba a mis manos a través de un escrito publicado en una conocida red social, en noticias relacionadas con el mundo de las Cofradías de Semana Santa. Jamás lo había escuchado, no sabía que significaba, ni tan siquiera en aquel momento entendía que quería decir.
Me dijeron que quien lo había escrito había pensado en mí, además, la imagen que ilustraba el texto, era la del Titular Cristífero de la Hermandad del Perdón. Pues quien publicó dicho artículo, pensó que la situación que yo estaba viviendo en aquel momento, era de auténtica resiliencia.
Fueron momentos personales muy difíciles en el Hospital, donde hasta el hecho de leer y comprender una lectura, era todo un suplicio para mí. Quiero decir con esto último, que a pesar de todo, lo guardé y volví a leer unos meses más tarde. Siempre se me quedó la curiosidad de entender lo que realmente querían decir con aquello, y comprender así porqué aquella persona anónima había pensado en mÍ. Aun lo guardo con mucho cariño en un álbum muy especial de fotografías.
Llamamos resiliencia, a la capacidad que tienen los seres humanos para adaptarse positivamente a situaciones adversas.
Y ahí está la parte fundamental de su significado, que radica, en que no sólo implica adaptarse a situaciones complicadas o de crisis, sino hacerlo de forma positiva.
Alguien ha formateado alguna vez un ordenador ¿verdad?, Si somos previsores, y sabemos que éste está empezando a fallar, sacamos todo tipo de información útil para después pasarla al nuevo disco duro, pero ¿y si nos pilla desprevenidos y un día ese disco duro se rompe?, hemos perdido todo, todos nuestros documentos, fotografías, programas, etc. Con ayuda de amigos y familiares, podremos recuperar algunas o todas las fotos, quizás algunos documentos los redactaremos de nuevo o incluso mejorar los que teníamos, y descargaremos de internet muchos más programas incluso de los que utilizábamos, pero evidentemente muchas cosas las habremos perdido para siempre, algunas las recordaremos y echaremos de menos, otras, ni tan siquiera eso.
Para que os hagáis una idea, eso fue lo que ocurrió, un reseteo en mi mente y en mi cuerpo de forma general, donde tuve que comenzar a aprender las nociones más básicas de la vida, entre ellas, leer, prestar atención, caminar, equilibrarme,… Algo tan sencillo que jamás nadie se ha planteado, como el echar hacia delante el pié derecho y a la vez avanzar la mano izquierda. Eso tan simple tenía que pensarlo antes de hacerlo, ¿os imagináis que vais a dar un paseo y tenéis que pararos a pensar, como se anda? Y ni que decir tiene la cantidad de obstáculos que te encuentras a cada paso. Es un buen momento para recapacitar que las ciudades no están hechas para quien posee ciertas dificultades de movilidad.
Todas estas cosas te ayudan también a ganar en ingenio, algo así como ocurre en situaciones adversas, que ayudan a las personas a aumentar su creatividad y tesón hacia un nuevo fin. Un simple ejemplo, lo tenemos si miramos hacia esta famosa crisis económica por la que estamos atravesando. A la vez de ser traumática y llevando consigo la consiguiente pérdida de empleo para algunas personas, ha dado lugar, que a muchos le haya ayudado a despertar su ingenio y creatividad, a reinventarse, a crear un negocio o a saber adaptarse a situaciones contrarias.
Gozar de una buena salud mental es imprescindible para salir de una situación traumática. Pero claro se entiende que una persona que actúa con una adecuada resiliencia en su vida, es porque a su vez posee otra serie de habilidades que de forma directa o indirecta se han ido cultivando a lo largo del tiempo. Me decía una querida amiga “tu es que nos has hecho muy fácil a todos el sufrimiento de tu enfermedad, pero nadie mejor que tú sabe por lo que has pasado” evidentemente ha sido así, pero a mí también me ha servido de mucho la cantidad de gente, familia y amigos a mi alrededor que me han hecho el camino más fácil y me han animado a luchar, por mí y por ellos.
Al ser resilientes no solamente superamos los obstáculos, sino que a la vez nos trasformamos positivamente. Yo no sabía lo resiliente que era, hasta que no me vi en la situación, a la vez que pienso, que todas las personas guardan en lo más hondo de sus entrañas, esta capacidad de superación frente adversidades, pero vuelvo a repetir, esto va a depender mucho de la interacción e la persona, con su propio entorno humano. De hecho quien me conoce, me ha escuchado decir más de una vez, “yo no sabía que tenía guardada toda esa fuerza interna”
Llegado a este punto, te invito a revisar en tu interior y a que indagues en toda una serie de características positivas que te ayudarán en caso de emergencia.
Las personas seremos más o menos resilientes, si reunimos las siguientes habilidades.
Una buena autoestima, basada en el amor propio, que se construye en interacción constante con el otro.
Capacidad de introspección, entendida como el arte de preguntarse a sí mismo y darse una respuesta honesta. No puede haber nada más traumático y permítanme decir, triste en esta vida, que engañarnos a nosotros mismos con las respuestas que a veces nos gusta escuchar.
Independencia, en el sentido de saber fijar siempre los límites entre uno mismo y el medio que nos rodea, con sus respectivos problemas.
Mantener una adecuada distancia emocional y física sin caer en el aislamiento, por mucho que nos apetezca en ciertas ocasiones estar solos, hay que saber elegir los momentos.
Capacidad para relacionarse, siendo habilidosos para mantener lazos íntimos y satisfactorios con otras personas.
Tener iniciativa y entenderla como la capacidad de exigirse y ponerse a prueba en tareas progresivamente más exigentes.
Saber hacerse cargo de los problemas propios y saber ejercer un adecuado control sobre ellos.
Tener un adecuado sentido del humor, y entenderlo como la capacidad de encontrar lo cómico en la tragedia. Aunque suene un poco duro, poseer esta cualidad, puede ser, os lo aseguro de lo más beneficioso.
Estar dotados de creatividad, como capacidad de crear orden, belleza y buen propósito a partir del caos y del desorden.
Gozar de moralidad, como capacidad de comprometerse con valores y saber discriminar entre lo bueno y lo malo.
Por último es muy importante en nuestras vidas, saber reconocerse como seres humanos con valores y potencialidades y que está en nuestras manos, el poder cambiarlos.
No permitas anclar la mirada en el pasado, que no da lugar más que a no permitir mirar nuestro presente y dejar pasar muchas oportunidades. Esto último te lo puedes aplicar en cualquier parcela de tu vida.
Aprende a ser resiliente ante las adversidades y verás cómo al final del túnel, siempre hay luz.
“quien supera una situación traumática, se supera a sí mismo, sin quedar superado” Albert Einstein