¿Qué piensa un socialista?


El resultado de las últimas elecciones en Francia ha puesto de manifiesto el estado de decadencia en el que se encuentra el partido socialista francés, al borde de la desaparición. Ya se dio cuenta Macron, hace poco socialista y hasta ministro de economía con Holland, que atisbó este final y se marchó del partido para fundar uno propio.  Es cierto que en Francia el peso y la fuerza del Estado es mucho mayor que el de los partidos, al contrario que España, y que los resultados no se pueden extrapolar, aunque, sin duda, es un un aviso a navegantes para el socialismo español.

En España estamos asistiendo a los mítines de los candidatos para la secretaría general del Partido socialista. Ya cada vez más se empiezan a enseñar las uñas unos a otros y el tono se eleva por días. Esta campaña, demasiado larga, ha desviado la dirección fundamental. Sería una buena oportunidad para que los candidatos repensaran los postulados del partido y debatieran sobre las cuestiones esenciales: qué piensa un socialista sobre el estado, sobre el independentismo, sobre la economía, sobre otras tantas cuestiones realmente decisivas para la política y los ciudadanos. Por el contrario, se mantiene el discurso de su oposición a la derecha o su relación con el populismo. El resultado de las primarias puede traer al partido socialista una fractura terrible, porque las posiciones de los candidatos son diametralmente opuestas. Susana cuenta con el apoyo de Andalucía, Extremadura y Castilla la Mancha, es decir, con la mayoría de los votantes socialistas. Pedro Sánchez o Patxi López cuenta con comunidades donde el voto socialista en general es muy poco significativo, por ejemplo, País Vasco o Cataluña. Si al final ganara Pedro Sánchez, qué pasaría con el resto de votantes de los otros candidatos. Me temo que no serían demasiado bien tratados.

Los intentos por pactar con los populismos en los países de Europa ha puesto de manifiesto que esas alianzas no salen bien y al final los votantes terminan castigando. Pasó por ejemplo en Austria, en Holanda y ya le sucedió a Pedro Sánchez, aunque se siga empeñando.

Después de escuchar a los candidatos socialistas, ¿con qué socialismo nos quedamos? ¿Qué significa hoy en España ser socialista? ¿Qué principios son los que imperan? Me temo que no está nada claro. Si el partido socialista sigue pensando en sus candidatos y en sí mismo, más que en hacer una propuesta clara de su posición política a nivel nacional, veremos a ver cómo termina. Después de salida de Pedro Sánchez, era el momento de hacer una autoevaluación y una reflexión profunda para poder ofrecer una propuesta clara de su identidad. Aún no se ha hecho y pasará factura.

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