LA ESCUELA CATÓLICA


 

Siempre existe el peligro en la instituciones católicas, en su deseo de acercarse al mundo y al hombre de hoy, de terminar haciéndose del mundo. Un Dios que pierde la trascendencia se convierte al final en algo intrascendente, hecho a mi medida y a mi gusto. Esta reflexión puede ser especialmente útil cuando hablamos de una educación cristiana. Después de las vacaciones de Navidad llega la vuelta al cole. Pues bien, las escuelas católicas nacen para hacer lo que no hace nadie, porque para hacer lo de todos, realmente no merece la pena.

¿Y qué significado tiene la escuela cristiana? O la escuela cristiana ofrece este referente de sentido que se llama Dios, o esta escuela no cumple con su misión. Y no vengan con los cuentos de que lo que se hace es proponer los valores humanos. No. ¿Es que los valores cristianos no son humanos? Hay obligación en la escuela cristiana de hacer expreso a Dios, explicito. De proporcionar a los alumnos experiencias de Dios. Ahí quedarán para el resto de su vida.

Y qué exigencias tiene esto para nosotros como escuela cristiana. Lo primero que tenga que garantizar como directivo o profesor, es que en esta escuela está presente el signo del Dios vivo en el proyecto educativo. Que está presente en el grupo humano que configura esta entidad y que está presente en la organización.

Podríamos preguntarnos qué significa esto. En primer lugar quiere decir que la persona como centro está presente en el concepto de la educación. Es útil preguntarse: ¿Qué fines tiene la escuela en este momento? ¿Para qué van los niños a la escuela católica? ¿Por qué tenemos una escuela cristiana en este momento? ¿Desde qué perspectiva se piensa, se programa y se ejecuta la educación en la escuela católica? Porque no cualquier perspectiva es cristiana en el fondo; no cualquier perspectiva admite a la persona como centro. La perspectiva es la que va a crear en el fondo en un colegio un ecosistema de valores. Lo que educa a un alumno no son las actividades que se organizan en torno a unos valores, sino que lo que educa es el clima que se crea en el colegio.

En definitiva, la escuela es católica si de lo que habla en último término es de Dios. Si cuando habla necesariamente de otras cosas, lo hace con referencia a Dios, referente último de toda la realidad.