Iglesia y universidad


El 19 de septiembre comienza el curso académico universitario en Córdoba que tendrá su inauguración oficial en Rabanales el 28 de septiembre. Muchas expectativas se abren en el horizonte, pero considera una de máxima prioridad: cómo estamos educando a nuestros jóvenes universitarios. En una reunión de decanos y directores de facultades de educación de las universidades andaluzas el curso pasado en Úbeda, los alumnos invitados de todas las facultades de Andalucía nos pedían como primera prioridad que fueran tratados como personas, no como números. Me parece fundamental atender a esta petición y motivo de preocupación esta demanda. Mientras estemos centrados en cuestiones secundarias, poco podemos aportar.

La Iglesia de Córdoba cuenta en este campo universitario con el Centro de Magisterio Sagrado Corazón, adscrito a la UCO y con más de 50 años de trayectoria, donde se imparten los grados de educación infantil, educación primaria y doble grado o itinerario conjunto. La Iglesia tiene mucho que ofrecer en este ámbito en su concepción del hombre y el mundo a la luz del Evangeio. No olvidemos que las Universidades nacieron bajo el seno e impulso de la Iglesia. Nuestro empeño, siguiendo la doctrina de la Iglesia, es poner al alumno en el centro de nuestra Institución, su cuidado, acompañamiento y crecimiento personal en su etapa de formación.

En el contexto actual en el que vivimos, nuestro empeño es encontrar la forma en que se recupere el entusiasmo por el estudio, la búsqueda de la verdad, la formación de profesionales de la educación de alta cualificación y con una experiencia profunda de Jesucristo.

A los docentes católicos se nos pide no sólo la transmisión de un contenido, sino sobre todo una unidad de pensamiento y vida, mostrando así la credibilidad de nuestra fe. Desde esta perspectiva, nos sentimos portadores de una responsabilidad grande: vivir nuestra docencia como misión, no de un modo aislado o competitivo, sino en esa comunión de fe, de respeto recíproco y de estima por el trabajo del colega. Nuestra primera lección del programa será sin duda nuestro estilo de vida, nuestra mirada al alumno. Este estilo será sin duda una de las formas más eficaces del camino formativo. El problema de la educación no está en los niños o los jóvenes, sino que es una cuestión de adultos.