La necesaria perspectiva


La RAE define la perspectiva, en una de sus acepciones, como “la visión, considerada en principio más ajustada a la realidad, que viene favorecida por la observación ya distante, espacial o temporal, de cualquier hecho o fenómeno”. En este sentido creo que, para evaluar o intentar comprender mejor las cosas, es bueno alejarse, analizarlas desde distintos puntos de vista, escuchar diferentes opiniones con una mentalidad abierta a la reflexión. En el mundo en el que vivimos, de prisas y urgencias, es casi un lujo poder ver las cosas con perspectiva. Centrados en lo inmediato, en lo que tenemos delante, difícilmente podemos alejarnos y pararnos para divisar lo importante, el verdadero paisaje que hay detrás. Para quienes no buscamos reforzar nuestras opiniones, sino que intentamos, al menos, vislumbrar un panorama, esta búsqueda de la perspectiva es casi una necesidad sobre todo en momentos de cambios como los que estamos viviendo. Por este motivo, para mí ha sido un lujo poder dedicar gran parte de mi tiempo estos últimos años en estudiar, o al menos intentar entender, el nuevo panorama de la gestión patrimonial, en general, y de nuestra ciudad, en particular. Y por este motivo también, mi agradecimiento a La Voz de Córdoba por darme la oportunidad de poder compartir con vosotros en este blog algunas consideraciones que sobre este tema me han ido surgiendo y surgirán, que espero sirvan como inicio para conocer otros puntos de vista, los vuestros, para poder seguir ampliando la perspectiva.

Durante los últimos años hemos visto cómo noticias relacionadas con el patrimonio han saltado a la luz pública con una repercusión mediática y social considerable. De repente, cuestiones que antes interesaban a unos pocos expertos y estudiosos han pasado a convertirse en tema de debate general. Esta situación, que en principio sería óptima, pues indicaría un mayor conocimiento y reconocimiento hacia los bienes patrimoniales, se torna preocupante cuando observamos que dicho interés coincide con una crisis económica que vino a cambiar todas las reglas del juego. Porque no nos engañemos, se está abordando casi siempre la cuestión patrimonial desde la perspectiva económica del turismo. Y no me malinterpreten, por supuesto que opino que el turismo y el desarrollo sostenible de nuestra ciudad debe ser tenido en cuenta en la gestión patrimonial. Es más, uno de los principales retos a los que se enfrentan las instituciones responsables de bienes patrimoniales en la actualidad es que su gestión ya no puede basarse solo en la investigación, la conservación y la restauración, ahora se espera de ellas que también contribuyan al desarrollo económico, social y cultural de su territorio.

Desgraciadamente esta nueva situación se está traduciendo en que el turismo, mejor dicho el número de turistas, se establezca como principal indicador para valorar la gestión patrimonial de la ciudad. Pero ¿qué gestión patrimonial tiene nuestra ciudad? Pues, según mi punto de vista, bastante deficiente. Bueno, según mi punto de vista, el de la UNESCO y el de los principales organismos relacionados con este tema. Porque la lógica metodología de cualquier  gestión, incluida la patrimonial, es la planificación, ejecución y evaluación. Sorprendentemente en Córdoba no contamos con ningún documento de estas características, que sirva de guía para una planificación integral del patrimonio de nuestra ciudad. Es más, no sólo no contamos con un plan de gestión patrimonial en una ciudad Patrimonio de Humanidad, sino que ni siquiera contamos con un organismo encargado de esta responsabilidad donde estén representados y coordinados los principales agentes implicados a nivel patrimonial, económico y social.

Resultado: una ciudad donde las distintas administraciones estatales, autonómicas y locales tienen como factor común el desconocimiento mutuo y la descoordinación en sus acciones, propuestas aisladas del sector público y privado que no acaban de dar respuesta a los verdaderos problemas de la ciudad, polémicas en prensa como marca exterior de ciudad, reclamaciones y exigencias desde el sector empresarial  y un largo etcétera de los que todos hemos sido testigos. Para intentar evitar  este tipo de situaciones es por lo que es necesario como primera medida -y así se incluye en las directrices de la UNESCO- la constitución de un organismo que englobe a los principales representantes del sector público y privado relacionado con la labor patrimonial y turística de la ciudad. Un organismo interdisciplinar que sirva para que haya un mínimo conocimiento mutuo de las distintas necesidades a las que se enfrentan los distintos agentes relacionados con el turismo y el patrimonio en Córdoba, que les ofrezca una visión más allá de sus intereses particulares, que sea capaz de establecer unos objetivos a corto, medio y, sobre todo, largo plazo que beneficien a una ciudad con un potencial tan grande que parece que no podemos asimilar.

 

 

 

 

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