Cáritas y los toros


La semana pasada Cáritas diocesana de Salamanca rechazaba una colaboración económica de la Agrupación de Juventudes Taurinas de la ciudad. La justificación ofrecida por la organización humanitaria era la de evitar que se “vincule la imagen de Cáritas con temas que presentan gran controversia en la sociedad”. Al día siguiente, “desde el respeto a las diferentes posturas”, trataron de aclarar, matizar y disimular lo que la verdad se negaba a esconder.

Partiendo de que cada cual es libre de aceptar o no una donación económica, el hecho pone de manifiesto un proceder absurdo y mojigato. Cáritas desarrolla su labor en favor del hombre, dando respuesta a la pobreza y a la exclusión social. Evidentemente nadie pone en cuestión su labor, pero este gesto de rechazar la ayuda del mundo taurino, que siempre ha sido generoso a la hora de prestar su colaboración en causas sociales, bordea la falta de respeto. Y lo hace por cobardía, por abrazar lo políticamente correcto, por trocar la forma aparente por la verdad sincera. Se alertan por la procedencia del dinero del toro, porque puede levantar “controversia social”, pero ¿miran el origen del resto de donaciones que perciben? ¿Declinan el dinero que proviene de los bancos y sus fundaciones para que no se vincule su imagen con la de uno de los sectores económicos más cuestionados en la actualidad? Estoy convencido de que no es así. Por lo tanto, si sólo se rechaza la procedencia del dinero si lleva cuernos, esta acción se adentra en el terreno de la ofensa. Ofensa por discriminación, porque los toros son una actividad perfectamente legal, que paga sus impuestos y contribuye de manera importante a la economía del país. Cabría preguntarles si la otra parte en conflicto, los antitaurinos con los que se plantea esa “controversia”, promueven ayudas a su organización como lo hace el sector taurino.

El hecho esconde, además, otra cobardía flagrante. No es otra que la cuantía de la colaboración. ¿Hubieran rechazado la ayuda si en lugar de una presumiblemente raquítica venta de bolígrafos hubiese sido la donación millonaria de un torero?

Lo más triste de todo es que una organización con el prestigio, la personalidad y la trayectoria de Cáritas, caiga en las triquiñuelas manipuladoras de quienes manejan los hilos del bien pensar, de lo moderno, de lo conveniente, en lugar de posicionarse en la autenticidad, la honestidad… y todas esas cosas que, aunque que le pese a algunos, encarna la tauromaquia.

Su manera de proceder en este asunto es, por lo tanto, “controvertida”, pues con su acción excluyen a una parte de la sociedad, los taurinos, sembrando la sospecha de su honestidad. Sin darse cuenta, o quizás sí, han realizado un juicio de valor sobre el sector taurino y a su actividad de una manera indudable, y eso es tanto como calificar al hombre. ¿Es eso cristiano? Aclárense.

 

 

 

2 Comentarios

  1. No pongo en duda que “Cáritas debería desarrollar su labor en favor del hombre, dando respuesta a la pobreza y a la exclusión social”. Lamento no estar de acuerdo de que nadie pone en cuestión su labor. Un servidor, desde hace años es muy cauto a la hora de generalizar, porque por ejemplo, en la prisión provincial de Fátima, era frecuente la visita del sacerdote responsable de Cáritas, para ingresar dinero en el peculio a los etarras, gente que gozaban de ingresos por las diferentes organizaciones paralelas, y cuando la mayoría de los internos estaban “tiesos como la mojama”, pero esos no entraban en los planes “en favor del hombre”. Así que lo de Salamanca, no es nuevo, y lo siento como creyente.

  2. Que razón tienes, La cruz roja que persigue también mejoras sociales similares a los de Cáritas tienen este tema muy claro y al ejemplo de nuestra ciudad me remito. No obstante creo que no se debe de generalizar el caso de Salamanca, Cáritas es algo más, no, mucho más que esta aptitud, que a mi juicio es equivocada por parte de esta delegación, y de forma general este no es el criterio que utiliza esta noble institución.

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