Jueves de Fe y Esperanza, este año más que nunca


Dicen que este Jueves, Santo para más señas, el sol no sale por Poniente, que la Cena no va a inundar las calles del barrio de pureza y martirio, de triunfo y caridad, de gloria y confianza, de inocencia y testimonio. Y dicen que María Santísima de la Esperanza del Valle se queda un año más en casa. Afirman que esta Semana Santa es muy triste porque no hay procesiones, porque no se ven diligentes nazarenos dirigiéndose al Beato, porque no hay músicos en la calle anunciando presencias deseadas, porque los costaleros no bullen luciendo palmito, patillas afiladas, costal sobaquero y camiseta entallada. Porque las jóvenes de mantilla se van a quedar en sus casas. Porque no huele a incienso en la calle, porque el azahar ya está mustio, porque nadie se preocupa del tiempo venidero, porque no se ven colgaduras en los balcones, porque las tiendas no lucen motivos cuaresmales, porque los bares están cerrados, porque no hay turismo, porque los niños no inundan de carreras, risas y algarabía las terrazas y aceras.

Y digo yo a quienes eso dicen, ¡que se equivocan! Porque hoy es nuestro día grande para los hermanos de la Cena. Ese día en el que vivimos muchos días. Es el día de los reencuentros, en el que las ausencias se hacen más presentes que nunca. Es el día de los recuerdos, casi siempre dichosos. El día en el que nuestros rostros se inundan con lágrimas agridulces de pesar y felicidad. Es el día en que vivimos nuestros sentimientos a flor de piel. Día de renovación, recuerdo y refuerzo de los olores, colores y lugares de siempre. Tan idénticos y tan especiales cada año. Es el día en el que el barrio se nos hace grande a los vecinos y pequeño para los de fuera, porque no cabe un alfiler. En fin, hoy es nuestro día más luminoso, el que vivimos con más Fe y Esperanza de todo el año, aunque llueva a cántaros o caigan COVID-19 como chuzos de puntas.

¿Que no van a inundarse de Fe las calles de Poniente y de toda Córdoba? ¿Que la Esperanza del Valle no sale? ¡Nada más lejos de la realidad! Porque este Jueves Santo será más que nunca, Jueves de Fe y Esperanza. Porque lo vamos a vivir con los ojos del corazón y con la fuerza del alma. ¿Que dicen que este año no hay procesiones? Quien tal diga que se pase por los hospitales y verán lo que es el Valle de lágrimas sin florituras. Contemplará filas y filas de silentes penitentes, solos con su enfermedad, luchando por sus vidas con más Fe y Esperanza que nunca. Verá cuadrillas costaleras dobladas y con muchos picos, formadas por legiones de incansables sanitarios, «enmarmolaos», duros como pedernal, jugándose la vida a diario, supliendo con su esfuerzo titánico la falta de personal y la escasez de medios. La música, con más quejío que nunca, la ponen las ambulancias que no paran de llevar la salud a cualquier punto de nuestra ciudad. ¿Y el servicio de orden? Este siempre le toca a los mismos, porque también están, dando la cara, siempre alertas para que el confinamiento resulte todo lo exitoso que todos deseamos. En fin, sólo faltan los vendedores de pipas y globos para tener una Semana Santa completa. ¡Ah! Y por si todo esto fuera poco hoy, Jueves Santo, a la hora prevista para la salida, sonarán por las calles de Poniente nuestras marchas más queridas: el Himno Eucarístico, Sagrada Cena y La

Esperanza del Valle. No habrá Hora Santa, pero podremos participar de los Santos Oficios, como cualquier año cuando llueve, pero esta vez retransmitidos desde nuestra sede canónica.

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