Corona pontificia para una imagen de Martínez Cerrillo


Virgen de la Cabeza de El Carpio./Foto: Jesús Caparrós

El pasado sábado, en un acto cargado de solemnidad, presidido por el obispo de la Diócesis, Don Demetrio Fernández, la venerada imagen de Nuestra Señora de la Cabeza de El Carpio era coronada canónicamente. Se trata de la vigésimo octava imagen coronada de nuestra provincia y la cuarta que recibe la coronación pontificia, después de Nuestra Señora de los Dolores, la Virgen de las Angustias y María Auxiliadora. Muchos son los motivos para la satisfacción: en primer lugar, porque con este acto se ven colmadas las aspiraciones de la mayoría de la población carpeña, como ha quedado patente en la participación activa y multitudinaria de toda la población que se ha volcado con su “Morenita”, lo que nos habla muy a las claras de los derroteros por los que camina la mayoría silenciada de nuestra sociedad, que nada tienen que ver con el pensamiento único y políticamente correcto, alejado de la trascendencia y de los valores del humanismo cristiano que se empeñan en imponernos.

Las imágenes de Nuestra Señora de la Cabeza y del divino Niño, fueron realizadas en 1956, cuando Cerrillo se encontraba en su plenitud creadora. Para la ocasión, la Señora de El Carpio lucía el conocido como «manto de las luces», magnífica pieza realizada por el bordador jiennense Pedro Palenciano, según diseño de Felipe Gutiérrez y Jesús Zurita Villa, mientras que el Niño Jesús portaba un mantolín en el que se puede leer el lema «Sol invictus». La orfebrería estrenada para la ocasión, rostrillo y coronas, es obra del cordobés Manuel Valera, realizada en plata sobredorada, según diseño de Jesús Zurita.

Otro motivo para la satisfacción, y para mí es lo que realmente importa, es el reconocimiento que la religiosidad popular otorga a otra obra de Martínez Cerrillo. En un artículo anterior nos quejábamos del trato dispensado a este hombre sencillo, honrado y profundamente religioso que tanto hizo por nuestra Semana Santa, cuyas imágenes, tanto marianas como cristíferas, gozan de gran devoción dentro del mundo cofrade cordobés y entre quienes se acercan a Jesús y a María con su fe sencilla y sincera; ahí está el proceso para la coronación canónica de una de sus imágenes más señeras: Nuestra Señora de la Paz y Esperanza, que pronto será una gozosa realidad o esta coronación pontificia, que viene a corroborar nuestros lamentos. Mucho se ha criticado la obra de Martínez Cerrillo desde ámbitos cofrades, más preocupados por la delectación estética, por la perfección estilística o por el “pichismo” más insultante; se le critica la técnica, los materiales y, en demasiadas ocasiones, se le niega hasta el pan y la sal pero, las imágenes sagradas son reflejos de la Divinidad, por lo que realmente debiera importarnos es la fe, la esperanza, la caridad, la devoción que nos transmiten y eso Cerrillo sabía hacerlo como nadie y a las pruebas me remito.

A muy pocos kilómetros de nuestra ciudad, en la localidad Villafranca, la devoción de los villafranqueños se dirige a Nuestra Señora de los Remedios. Cuenta la tradición que unos pastores estaban guardando su rebaño y se encontraron la talla de la Virgen en el actual emplazamiento de la ermita. Nos encontramos ante otra imagen como nuestra Señora de la Fuensanta, que rápidamente se hace con el corazón de sus gentes. La triste realidad es que la guerra incivil que asoló la España de nuestros abuelos acabó con aquella imagen. Finalizada la contienda, el responsable de la parroquia, don Enrique Ayllón Cubero, confió a Juanito la elaboración de una talla que sustituyera a la anterior. El 8 de septiembre de 1940, don Enrique bendecía la nueva imagen que, por la tarde y a falta de andas, era paseada por las calles de la población en brazos del hermano mayor en medio de la contenida emoción y desbordado entusiasmo de los villafranqueños que ilusionados habían esperado este momento. Este fervor hacia la Santísima Madre de Dios tendría su momento álgido en 1986 con la Coronación Canónica de la imagen, a cargo del obispo de la diócesis Don José Antonio Infantes Florido y el nombramiento de Alcaldesa Perpetua por parte del Ayuntamiento. Con la fiesta solemne del día 8 de septiembre, se dieron por finalizados los actos de la Coronación y se vieron cumplidos los anhelos de las gentes de Villafranca que habían heredado, de generación en generación, el amor hacia la Virgen de los Remedios, protectora, amparo y consuelo de Villafranca. Imagen que el 27 de junio de 2015 participó en la Magna Mariana celebrada en nuestra ciudad, realizando su salida procesional desde la iglesia de San Hipólito.

María Santísima de los Remedios Coronada de Villafranca./Foto: Narci Ruiz

Otro tanto podríamos decir de la imagen de Nuestra Señora de la Estrella, patrona de Villa del Río, coronada en 1995, y asimismo participante en la Magna Mariana que recorrió las calles de nuestra ciudad veinte años después de su coronación.

Nuestra Señora de la Estrella Coronada./Foto: Villadelriocordoba.es

Con todo lo dicho, tan sólo quiero reivindicar a un hombre que, parafraseando el título de la magnífica novela de Fernando Carrasco, a lo largo de su trayectoria, esculpió a Dios y a su Divina Madre.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here