Planeta polémicas


La historia de nuestra ciudad cuenta las polémicas por miríadas. No ha habido acontecimiento o plan que no haya contado con defensores y detractores acérrimos o, en la actualidad, proyecto ciudadano que se precie, que no genere una plataforma en contra. Sin ir más lejos, ahí están la que pretende que los nuevos aparcamientos de Reina Sofía sean gratuitos para los usuarios o la plataforma que pretende el traslado de la cementera Cosmos y acaba de constituirse la Plataforma por una Córdoba Accesible para litigar contra la peatonalización de la calle Capitulares. Una más.

Grabado realizado por J. Roffe, según dibujo de James Cavanah Murphy para  ilustrar la obra titulada The Arabian Antiquities of Spain; Londres 1813.
Grabado realizado por J. Roffe, según dibujo de James Cavanah Murphy para
ilustrar la obra titulada The Arabian Antiquities of Spain; Londres 1813.

Si realizamos un breve recorrido por nuestra pequeña historia local, ya nos encontramos, en el año 961, con los sabios omeyas discutiendo por la reorientación del mihrab pues, como se sabe, la mezquita de Córdoba, debido a la necesidad de adaptarse al terreno, está orientada al sureste y no a la Meca como la mayoría de mezquitas. Al final se impuso el respeto a las decisiones tomadas por los primeros constructores del templo. Sin salirnos del recinto, nos remontamos al año 1521, cuando el obispo Alonso Manrique proyecta la construcción de la nave del crucero de la Catedral y se encuentra con el rechazo frontal del Cabildo catedralicio, así como del Concejo de la ciudad con su corregidor al frente, Luis de la Cerda, quien el 4 de mayo de 1523 dicta un bando condenando a pena de muerte a quienes osaran tocar un ladrillo de la mezquita aljama. Cuatro días después, la autoridad eclesiástica contestaba al bando con una amenaza de excomunión para los miembros del Concejo de la ciudad. Como es bien sabido, tras un tira y afloja que llegó hasta el mismísimo emperador Carlos, las obras pudieron ejecutarse dando como resultado el crucero y coro catedralicio que hoy en día podemos disfrutar. Sin duda, el asunto ya marcaba tendencia.
Dando un gran salto en el tiempo, nos encontramos con el enfrentamiento entre nuestro Ayuntamiento y la Junta de Andalucía a cuenta de la remodelación de la red ferroviaria de la ciudad. Al final, la solución adoptada fue sensiblemente parecida a la que ya había pactado el alcalde Alarcón en 1977 y que hubiera supuesto para las arcas de la ciudad, como máximo, 500 millones de pesetas. Sin embargo, el acuerdo alcanzado en 1986 supuso, además de más de una década de retraso, el abono por parte del erario público de 2.244 millones de pesetas. Por otra parte, cabe recordar el tremendo desastre arqueológico ocasionado en la zona de Cercadillas y que, a día de hoy, sigue languideciendo a la espera de una solución salvadora.
Después llegaron otras, como el fallido intento de construcción, en 1981, de un aparcamiento subterráneo en Gran Capitán; o la triste historia del famoso puente de Calatrava, en 1989; o dando otro salto en el tiempo nos transportamos a 2005. En esta ocasión fue la torre con que se pretendía sustituir el antiguo hotel Meliá, El ojo del califa. Al parecer de la plataforma surgida al efecto, el nuevo edificio rompería el skyline de la ciudad, determinado desde hace siglos por la silueta de la torre de la Catedral, como punto más elevado de la capital.
Por último, no podemos dejar pasar el monotema de moda: la titularidad de la Mezquita-Catedral con su correlato de flecos, tales como la apertura de la famosa segunda puerta o el traslado de la carrera oficial de nuestra Semana Santa a las inmediaciones del primer templo de la Diócesis. Por lo que se refiere a la apertura de la puerta, en su tiempo este acceso existió y era conocido como “Puerta del Pilar”, tal y como puede apreciarse en el grabado calcográfico realizado en 1813 por J. Roffe, según dibujo de James Cavanah Murphy para ilustrar su obra titulada The Arabian Antiquities of Spain; o el grabado sobre plancha acerada dibujado por León Gaucherel en el siglo XIX para la serie titulada Espagne realizada por los franceses Joseph Lavallé y Adolphe Guéroult. En cuanto al traslado de la carrera oficial, ahora resulta que, después de haber oído a los técnicos en la materia, salen voces diciendo… que si el edificio puede sufrir daños irreparables…, que sus inmediaciones no son el lugar más apropiado por inseguro…, que si se pretende privatizar la carrera oficial… Lo que, en principio, debiera suscitar apoyos unánimes, dadas las repercusiones turísticas y económicas que todo esto supondrá para nuestra ciudad -dejo aparte cuestiones estrictamente religiosas, que también han de tenerse en cuenta- resulta que estos asuntos son objeto de controversia y utilizados para generar un debate artificial entre la ciudadanía. Desde luego y como conclusión, hay una verdad que es incontestable: Córdoba y toda su gente está que no vive, todo está paralizado porque este problema se ha enquistado e impide el normal y deseable desarrollo urbano, económico y social de la ciudad.