La fuente de Pilatos


Ningún político da puntadas sin hilo, eso es imposible. Si se convocan unas elecciones generales para abril, en lugar de un mes antes u otro después, es porque al convocante le conviene esa fecha, ni más, ni menos.

Estando como estamos, en pleno carnaval, no sabe uno si tomárselo como una gracia. Elecciones generales en un momento que pillará a la semana santa en plena campaña electoral. Si te lo canta un chirigotero, con su disfraz y su pito, no te lo crees pero te ríes. Cuando en realidad la cosa no tiene ninguna gracia, pero además es absolutamente cierta.

Pensaba yo en la tradicional foto del político paseando por los mercados, dando la mano a pescaderos y carniceras. Sustituida en esta ocasión por la foto del candidato, saludando a nazarenos, costaleros, mantillas o capataces. Quizás hasta los de la hoz y el martillo, vengan acercándose para hacerse la foto, con los del martillo y la gomina. En plena campaña, cualquier cosa se puede ver, es el surrealismo el que toma el control de esas jornadas de locura. Locura,  para los que tienen que acercarse al pueblo en 15 días todo lo que luego no harán en los siguientes 4 años. El escaño luego marca mucho la distancia, y los leones rugen de mala manera a todo el que pasa por la Carrera de San Jerónimo. Lo llevan en sus genes aunque sea con ADN de piedra.

Pero parece que no. Ya han salido varios afirmando, a bombo y platillo,  (que para eso estamos en carnaval), que no van a hacer campaña en semana santa, y a mi me parece genial oiga. Quizás estemos ante la primera ocasión en 4 décadas de sistema democrático y urnas. Donde los candidatos, incumplan sus promesas electorales durante la propia campaña y no después cuando estén sentados en el escaño, que sería lo normal.

Ya de por si no me creo nada de lo que dice un político, pero en este caso la mentira viene con las patas mucho más cortas. Se nos echa encima la cuaresma con su semana culminante, y una campaña electoral dura y muy disputada, quizás la que más en décadas. Enseguida veremos si mienten o no. Tendremos calles con nazarenos de paso, y políticos “encartelados” en fachadas y paredes varias. Veremos a unos rezando, y a otros, con el mazo dando, o no. Quizás podamos colarlo como penitencia. Una cosa es ir descalzo con una cruz al hombro, y otra escuchar de primera mano las mentiras de un aspirante a diputado, no hay que mortificarse tanto.

En cualquier caso, no sería la primera vez que coinciden en el mismo sitio, a la misma vez, Cristo y Barrabás. Y la gente aclamando al segundo y pidiendo la cruz para el primero. Pero como pasó hace dos mil años, perdimos pronto el rastro de Barrabás, lo volveremos a perder ahora, pero no así el de Cristo, que perdura en el tiempo.

Si te vas a creer las promesas, durante esos días, de alguien, créete las de Cristo. Barrabás se va a acercar a ti disfrazado de candidato y oculto tras unas siglas. Viene a venderte humo donde el otro viene a regalarte su sangre. Cuidado con lo que escuchas, y si cometes el error de estrechar la mano de algún candidato, haz después como Pilatos, corre a la fuente más cercana, a lavarte las manos.

 

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