Las horas muertas


Muchos pensarán que porque sacamos a la calle imágenes con Cristo muerto, tenemos alguna clase de gusto por la muerte, pero el caso es que creemos en la resurrección, aunque haya cofrades que le dediquen a la semana santa miles de horas, miles de horas muertas.

Para hablar de la web de Pasión, de la antigua quiero decir, hay que cogerse un calendario, pero uno con mucho recorrido. Hay que remontarse al año 2000, ese que decían los agoreros que iba a ser el del fin del mundo. En el año 2000 poca gente sabía lo que era una página web, pocos cofrades pensaban que se podía digitalizar la semana santa y meterla en una pantalla de ordenador, para exportarla al mundo entero.

Hubo quien dio un paso al frente y se puso manos a la obra, quizás con más ilusión que conocimientos. Enseguida se vio que esto de internet había venido para quedarse. Tener una web podía ser muy útil para una hermandad. Las hermandades necesitaban un hermano con tiempo, con ganas y con conocimientos como para hacer una y mantenerla. De otro modo había que pasar por caja y eso, en este mundo cofrade cordobés, como que no se estila, ni en el 2000 ni en el 2018.

No se sabe lo que se tiene, hasta que se pierde. El que no ha tenido que pasar lejos de su tierra, de su país, una semana santa, no sabe de lo que hablo. Un servidor pasó las semanas santas del 2002 y del 2003 muy lejos de España. Contar la experiencia aunque sólo sea de pasada se llevaría por delante muchas más palabras de las que caben en este artículo. Lo dejo para otra ocasión, me limitaré a decir que gracias a esas horas muertas, de una persona a quien no conocía en aquellos momentos, pude recibir “pinceladas digitales” de lo que acontecía en las calles de Córdoba. Nunca llegó a oler a incienso mi ropa, pero derramé unas lágrimas delante de una pantalla. Como sigo haciendo ahora cada noche cuando llego a casa, después de que se haya recogido la última cofradía.

Se es cofrade con túnica, con costal, con cirio, con vara… Se es cofrade con corbata, con peineta, descalzo con cadenas, o arrastrando las alpargatas. Pero también cuando se guarda el reloj en el cajón, para no saber el tiempo que le estás dedicando a exportar al mundo entero los detalles de tu hermandad, su esencia, sus noticias. Se puede ser cofrade un día al año, durante unas horas, o serlo las 24 horas del día, 365 días al año.

Por eso no quería hoy olvidarme, porque soy de los que tiene memoria y me acuerdo de las cosas. Aquel webmaster desconocido, que me acercó la semana santa de Córdoba a los Balcanes, terminó por ser mi amigo, mi hermano. Terminé siendo un colaborador más de aquella web, terminé siendo hermano de Pasión. Sintiendo un escalofrío delante de la imponente figura del Señor de San Basilio. Cuando con su cruz a cuestas avanza despacio por calles llenas de flores, mientras su Madre deja un rastro de lágrimas tras sus pasos. No me lo tomen muy en serio, pero a veces tengo la sensación de que los cofrades, con nuestras acciones, le echamos más kilos a la cruz que arrastra el Señor, de lo que ya pesa, pero eso es otra historia.

Por estos 18 años de trabajo, de miles de horas dedicadas. Por todas aquellas personas que alguna vez han sentido desde la distancia, que estaban realmente cerca del Señor y de su Madre, cada miércoles santo… Gracias Paco.

Algún día contaré como se vive la semana santa desde varios miles de kilómetros de Córdoba, de España. Algún día contaré como es estar sumido en la oscuridad y que venga alguien con un cirio encendido sólo a darte un poco de luz, algún día.

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