Ancha es Castilla


Y por ende, ancha es España, no hay más que mirar el mapa. Corren malos tiempos para los que creen en Dios. Corren malos tiempos para los que creen en algo, los que apuestan por servir, los que eligieron el trabajo y el silencio, el sacrificio y el esfuerzo. Es tiempo de dar la nota aunque no seas músico, de crear tendencia, de tener seguidores y conseguir movilizar a las masas. Es tiempo de ser ignorante en plena era digital, de estar desinformado. Es la era de la luz que no ilumina, pero ciega, es la era de los ciegos, que no quieren ver.

Los que comulgan con ruedas de molino están tratando de impedir a otros muchos, que puedan comulgar libremente. Los que se autoproclaman defensores de la libertad, están tratando de prohibir. Los luchadores por la igualdad están desequilibrando a toda una sociedad. Donde no se trata de que todos seamos iguales, se trata de que cada uno pueda ser como es. Los rebeldes son ahora los sumisos, los locos son los más cuerdos, los tontos ya no dicen tonterías, las dicen los listos. Las minorías son las que hablan y las mayorías callan.

No me lo habría creído, si me lo llegan a contar hace años. Los mismos que abandonan al padre en el asilo, lanzados a la locura de encontrar a cualquier precio los huesos del abuelo. Son los mismos, que están en contra de la vida, los que prefieren que el toro mate al torero, los que desprecian una bandera pero muestran sus respetos por todas las demás. No me lo habría creído, que en este país, las víctimas de hace 80 años estuvieran tan presentes, y las víctimas de hace 20, de hace 10 años, estuvieran tan olvidadas.

No me puedo creer que haya republicanos en un pueblo bombardeado vilmente por la aviación de la república, o monárquicos que creen en la superioridad de un ser humano concreto, por designio divino y desde la mismísima cuna. A los genes les pasa como a los manifiestos, que están sobredimensionados.

Demasiado ancha es España como para que unos y otros, estén arrinconando a una inmensa mayoría, obligándola a vivir en el filo de una navaja, cada día más afilada, cada día más estrecha. Demasiado grande para que se la repartan entre unos pocos, demasiado histórica como para reescribir de nuevo su guión. Sólo es tierra, territorio o lugar de paso, ni más ni menos. La grandeza de un país es la grandeza de su gente, pero por esa misma regla, sus miserias, también.

Dejen creer a la gente, por Dios, que la gente necesita creer en algo. Dejen vivir a los vivos y dejen en paz a los muertos. Dejen a la gente convivir, no remen si no quieren, pero no estorben a los que quieren remar…

Cuando más miedo me ha dado la ignorancia, es cuando ha venido disfrazada de sabiduría, cuando más férrea ha sido la dictadura, es cuando ha venido vestida de democracia. La única verdad es la que va desnuda, si va vestida de algo, ya forma parte de la mentira.

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