Hasta siempre Manuel


Equivale el folio blanco al silencio, a la falta de luz, al negro del luto. Así he dudado durante un instante en dejarlo, blanco, blanco para siempre. No decir nada y guardármelo para mí. Siempre se dice que se van los mejores, pero en realidad nos vamos todos, siempre se dicen las mismas cosas cuando alguien se va, siempre.

La vida es así, una noche vas a casa después del trabajo y te encuentras en el camino un grupo de amigos, y sin darte cuenta estás en mitad de una agradable tertulia en la casa de hermandad de la Esperanza, aprendiendo de los que más saben. Otra noche, a los pocos días, alguien te avisa de que uno de esos amigos, se acaba de marchar. No hace muchos días no tenía ni idea de que iba a pasar un buen rato con Manuel, ni que iba a ser el último, no tenía ni idea.

Poner palabras a un momento tan triste no está, ni de lejos, a mi alcance. Conocí a Manuel una hermosa tarde de martes santo, en el estudio de televisión que canal diócesis monta cada semana santa en la Catedral.

Nazarenos del Santo Sepulcro./Foto: Luis A. Navarro

No Manuel, no son todas las semanas santas iguales, respondí a su pregunta aquella tarde. Por lo pronto, en la próxima ya nos vas a a faltar tú, ¿te parece poca diferencia, con respecto a las anteriores?

Coincidimos en numerosas ocasiones, siempre con la semana santa como telón de fondo. Manuel era a la palabra, lo que un servidor intenta ser a la fotografía. Con diferente herramienta nuestro empeño ha sido  el mismo, nuestro camino y nuestra incansable búsqueda de la luz. Hubiera sido imposible no coincidir en esta vida con Manuel, compartiendo casi al unísono las mismas zancadas, por el mismo camino y en el mismo momento.

Creímos en la luz a pesar de estar rodeados de oscuridad.  A la cima se llega, más tarde o más temprano, de la oscuridad se sale, el reloj que pende sobre nuestras cabezas, como espada de Damocles, se para sin avisar. Hoy le ha tocado a Manuel. Se ha ido uno de los nuestros, de los pocos capaces de romper el silencio y a pesar de todo fundirse con él. Hoy la semana santa de Córdoba ha perdido a un cofrade, quizás para ganar ante el Altísimo a un embajador, un emisario, alguien que nos allane el camino a los que, irremediablemente,  iremos detrás. Que nadie se engañe, hoy para muchos es día de absurdas celebraciones por una hoja del calendario que es sustituida por otra, pero todos tomaremos el camino que hoy ha cogido Manuel, y más nos vale encontrar en el otro lado la luz que nos está faltando, y las respuestas que hoy no tenemos.

El dorado de la urna del Santo Sepulcro parece que hoy brilla menos de lo habitual, urna que está vacía porque quien una vez estuvo dentro salió. Esa es la esperanza que tenemos, esa es la petición que hoy elevamos muchos, para nuestro amigo Manuel.

A mi amigo y compañero Manuel Martinez Lagares, descansa en paz…

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