Alí Babá y los 40 grados


Siempre habla un cojo, en la puerta de un mutilado. Y si quien lo escribe está temporalmente manco por un desafortunado accidente, cerramos el círculo, apaga y vámonos.

Pero no se preocupen, lo mío tiene arreglo. Pero el cojo, o mejor los cojos, que son varios, aparte de eso son muy cortitos, obtusos, por no llamarlos directamente tontos, que queda feo, y con el calor la cosa empeora. Aún no ha empezado el verano pero esto es Córdoba, ya se sabe que en estas fechas acostumbramos a tener más grados de temperatura que ladrones tenía la banda del cuento de Alí Babá.

Hasta tres antiguos jefes de la banda, incapaces de quedarse calladitos en la cueva, a salvo del calor y disfrutando del botín, han roto su silencio. Como si de parturientas rompiendo aguas se tratara, han parido un manifiesto donde piden que se resuelvan no se qué problemas del recorrido de la actual carrera oficial, o que se vuelva a la antigua.

Antigua por decirlo de algún modo, al caballo de las Tendillas todavía le huele el culo a incienso, a poco que agudicemos el olfato y nos acerquemos lo bastante. Eso sí, a incienso del año 2016 o anteriores. Se ve que ha molestado y mucho, en las huestes de la caverna, el resplandor de la pasada semana santa, donde por primera vez en mucho tiempo todo ha tenido sentido. Incluso la lluvia, la ausencia de la misma, colaboró para que Córdoba conociera una semana mayor como no había tenido nunca.

Unas calles cortadas durante unas horas, una sola semana al año. Unos vecinos a quien le puede entorpecer su día a día de esa semana. No nos engañemos, en el recorrido antiguo había otras calles cortadas y otros vecinos entorpecidos, ¿cual es la diferencia? Pues hay alguna.

Que la nueva carrera oficial , a poco que se limen algunas asperezas, puede poner a la semana santa de Córdoba en primera linea, y eso molesta a quien prefiere ver a la ciudad a la cola de casi todo. No me negarán que se han dejado la piel durante décadas para que Córdoba esté en el vagón de cola de este tren todavía llamado España.

Está claro, para ver algo con buenos ojos, hay que estar bien de la vista y ustedes están bizcos. Un ojo apuntando para la izquierda y el otro para la Meca. Está todo más que claro, en Oriente también ha molestado ver a las cofradías transitando por la catedral, hace más de ocho siglos mezquita, hace más de trece, basílica de San Vicente. Ya va aclarándose la trama del cuento, que no es chino, es moro, como salido de las mil y una noches.

Scheherazade salvó su vida y se ganó el favor del sultán porque fue capaz de entretenerlo con sus relatos durante mil y una noches. Por poco no lo tuvo una legislatura completa embobado. Aquí somos más tontos por eso los cuentos duran ya muchas legislaturas, con una ciudad hundida y una clase política muy curtida en la mentira y en la fábula.

Que tres ex-alcaldes publiquen semejante panfleto dice mucho de quien es la mano que los alimenta, la batuta que los dirige. Tenemos muchos problemas en Córdoba, muchas cosas de las que opinar. La carrera oficial será la que quieran hacer los cofrades cuando salgan en procesión, ustedes son ateos, lo que opinen está de más.

Los cordobeses ya no estamos para más historias. Vuélvanse ustedes al frescor de la cueva, a gozar de sus retiros dorados, mantenidos del bolsillo de todos los cordobeses, incluso de los que nunca creyeron en sus cuentos.