Sacramentos laicos

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En algún momento, alguien quiso formalizar una relación de pareja, pero sin bendiciones divinas. Ahora está tan aceptado que a nadie le extraña. Yo mismo he perdido la cuenta de las bodas civiles a las que he ido, casi tantas como las religiosas, puede que más, de un tiempo a esta parte.

Tiene sentido, para personas no creyentes que quieran hacer algo más que irse a vivir con su pareja, “sin papeles”, que luego vienen las desgracias y no es lo mismo ser la esposa que “la amiga”. Pero una vez abierto el melón, el sentido común ha ido menguando con cada nuevo sacramento laico.

En otro momento alguien tuvo un hijo, y pensó en organizar una fiesta con sus más allegados para celebrarlo. Presentar en sociedad a su vástago, y hacerlo además, con un toque de solemnidad a través de alguna clase de ceremonia, por supuesto no-religiosa. Llegaron los “bautismos” laicos donde el agua bendita no tiene cabida, o no está bendita, o no es agua. Desconozco el ceremonial porque de momento no he ido a ninguno de estos actos, ni estoy deseando ir.

Rozando ya de lleno el esperpento, a alguien se le ocurre que no puede darle el disgusto a su hijo-hija, de 9 años, privándole de su gran fiesta, su traje de princesa, o de almirante, sus regalos y su gran comilona familiar. Entonces ven la luz las comuniones laicas. Los ateos o no-creyentes no tienen porque saber cuántos sacramentos hay, pero los creyentes sabemos que son 7, y ya hay 3 que han sido “pirateados”.

Si un meteorito no lo remedia, veremos en un futuro próximo cosas que dejarán estas a la altura de la normalidad más absoluta. ¿Veremos una confirmación laica, un acto o ceremonia que refuerce el vínculo que el no-cristiano tiene con la no-iglesia?

¿Qué me dicen de una futura orden sacerdotal laica? La existencia de unos sacerdotes laicos, formados en seminarios laicos. Ya se sabe que el hábito no hace al monje, ¿valdrá el refrán popular para los nuevos no-religiosos?
¿Estarán buenos los pastelillos que horneen las monjas laicas?, la duda me corroe. ¿Cómo sería la clausura laica?

Más me preocupa pensar en el confesionario laico, en el funcionario o asistente habilitado por ayuntamientos o asociaciones vecinales para aliviar la conciencia (laica) de los pecadores. ¿Qué clase de cosas serían consideradas pecaminosas? ¿Existirá el infierno laico?, un lugar donde un siniestro personaje diabólico mortifique por toda la eternidad a todos los laicos que mueran sin estar en la no-gracia del no-dios.

El sentido del ridículo no es algo constante, con el tiempo cambia. De la razonable existencia de las bodas civiles, contra las que nada tengo, estamos ya en las comuniones laicas, donde existe la posibilidad de que nuestros niños, previa formación de catequesis laica, reciban por primera vez… ¿A quien? ¿Existe un homónimo de Cristo en formato laico? ¿Será el protagonista de la película “la vida de Brian”? Eso explicaría muchas cosas, como por ejemplo el dicho de que la realidad supera a la ficción, una vez más. En una comunión laica, ¿se comulga con golosinas?, o ¿será con ruedas de molino?, que ya hay que tener tragaderas para asumir esto.

Pero, con todo y con eso, si ya hemos aceptado, y normalizado, la existencia de los matrimonios laicos, entre hombres y mujeres, entre personas del mismo sexo, entre humanos y animales, que ya llegará, incluso entre mujeres y estaciones de ferrocarril. Si empezamos a aceptar los bautizos laicos y en algunos ayuntamientos cabe la posibilidad de recibir la primera comunión laica… Miedo me da, pánico, verme un día en las mismísimas puertas de la muerte, y por desconocimiento, nadie de mi entorno sepa que soy creyente, y manden para darme la extrema unción, a un concejal del ayuntamiento, eso ya no, por ahí no paso.

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