Manolo, cofrade ejemplar


Manolo tiene muchos nombres, podría ser cualquiera con el que te cruzas por la calle. Tarareando una marcha cofrade, silbándola, o en un reflexivo silencio. Pareciera que está en babia, mientras camina en dirección a su trabajo, o a su casa, pero está reviviendo la semana santa, la de este año o la de hace dos décadas, eso sólo lo sabe él.

Pero no se confundan, Manolo no es cofrade ejemplar por eso, tampoco es que tenga una conducta intachable en lo que se refiere a sus obligaciones como católico. Algunos domingos se le olvida ir a misa, o casi sin darse cuenta se ha llevado a la boca algún pedazo de jamón un viernes de cuaresma cualquiera, a veces las cosas no le han ido demasiado bien, y en lugar de jamón, el pecado se ha cometido con mortadela.

Pero es buena gente, sencillo y humilde, no es ilustre, nunca ha salido una foto suya en el Córdoba Cofrade, y sólo se pone traje y corbata en la fiesta de regla de su hermandad, y poco más.

A Manolo le pilla todos los años el estallido de los fuegos artificiales que dan comienzo a la feria, en el mismo sitio. En la cocina de una caseta, friendo pimientos. Luego alguien le enseña en el móvil el video que ha grabado con los petardos de colores surcando el cielo, y con eso se da por satisfecho, pero sin perder de vista las freidoras ni las sartenes.

Hace un mes, más o menos, que dejó la cruz de guía de su hermandad nada más terminar la procesión, y se puso el primero a pincharle claveles a la cruz de mayo. Nunca ha alzado la voz en un cabildo, pero no suele faltar a ninguno. Hace ya muchos años que no sabe lo que es salir de nazareno con zapatos, prefiere percibir en sus pies desnudos las rugosidades del asfalto. Le hacen todos los año numerosas fotos, pero ningún fotógrafo sabe en realidad a quien está fotografiando, o tal vez sí. Tras los agujeros de su cubrerrostro se percibe una mirada limpia, no hay nadie en toda la cofradía más digno de portar la cruz de guía que él, pero eso ni siquiera se le pasa por la cabeza pensarlo.

La vida le ha dado y le ha quitado cosas, se ha caído numerosas veces pero se ha puesto de pie enseguida. En su dormitorio, no faltan las fotografías de sus titulares, tampoco en su cartera. Hay muchos como Manolo, pero nunca serán suficientes.

Me hace gracia recordar esas pegatinas ridículas que a veces aparecen pegadas por ahí, pidiendo, exigiendo más bien, que trasladen la semana santa al arenal. Cada año en mayo la semana santa se traslada al arenal. Todos los que coinciden con el perfil de Manolo se pasan la feria entera entre fogones. Aquí no suenan marchas, suenan sevillanas, pero entre fogones se escucha con más fuerza el chisporroteo de las fritangas que el de las guitarras. Así mientras unos bailan, otros se dejan lo mejor de si mismos por su hermandad.

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Hermanos del Rescatado en la caseta “La Priostía”./Foto: Hermandad del Rescatado

A mi me faltan muchas cosas para ser como Manolo, a duras penas llego a cofrade, a secas. Manolo no es cofrade ejemplar por nombramiento de nadie, lo es desde siempre porque no sabe ser de otra manera, lo siente, lo vive y cree en lo que hace sin perder nunca de vista al que tanto padeció en una cruz. Porque al final de eso se trata, en mitad de la procesión, en un banco de la iglesia cada domingo, o en la cocina de una caseta de feria.

Manolo no va a poder leer esto porque sus obligaciones en la caseta de su hermandad no le van a dejar tiempo para nada. Pero eso no es excusa para pasar por alguna caseta, como ya he hecho, tomar algo e ignorar a quien me lo acaba de servir, o de cocinar. El artículo de esta semana no podía tratar de otra cosa, detrás de cada barra o escondidos en las cocinas hay cofrades a los que no les llego ni a la suela de los zapatos.

Porque no hay uno, que son muchos, y porque son muchos que están trabajando como si fueran uno solo, vayan estas letras, con todo mi cariño y mi admiración a todos los que estáis esta semana dándolo todo por vuestras hermandades en las casetas de la feria. Entre fogones se ocultan numerosos cofrades ejemplares, que son la flor y nata de la semana santa de Córdoba.

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