Las verdades del “bloggero”


Las opiniones son como los culos, que cada uno de nosotros tenemos uno. En mis tiempos de mozo no existían los blogs, había una palabra muy parecida que no sé si aún se usa, sinónimo de cuaderno, a veces liso, a veces con rayas para no torcerte al escribir, estamos hablando del bloc, con c en lugar de g.

Es una pena que estos blogs modernos no vengan con rayas para no torcerte, igual que los bloc de papel y anillas. Y así no tendríamos que leer tan a menudo artículos que empiezan siendo de naturaleza cofrade pero terminan pareciéndose mucho a una crónica de prensa rosa… Ya sé que del rosa al morado hay poca distancia cromática, pero no me vale de excusa porque al final cuando se escribe, siempre se hace negro sobre blanco.

Juntaletras ha habido siempre, un servidor apenas si da de sí para llegar a eso casi por los pelos. La diferencia es que ahora las letras, si están puestas en un espacio web, o como se quiera llamar, tienen un alcance mundial, y creo que la mayoría no se hace cargo de eso. Muchos de estos espacios virtuales, le vienen grandes a sus “plumillas”, incapaces de medir bien lo que dicen, o cómo lo dicen.

Cuando conviertes una conversación de taberna, cofrade pero taberna a fin de cuentas, en un artículo en un blog de internet, la cosa no queda entre el tabernero y sus parroquianos, como ha sucedido toda la vida, o en el equivalente del peluquero y sus “clientas”. Internet tiene un alcance mundial, y aunque tu artículo no haya por donde cogerlo, falte a la verdad, a la ética, a la sintaxis, a la ortografía, o a todo a la vez, hasta un aborigen australiano podría leerlo y sacar conclusiones, ¿qué clase de conclusiones, amigo bloggero?

Pues eso, como decía un anuncio de neumáticos hace tiempo, el poder sin control no sirve de nada. El poder que manejas desde tu blog en internet, sin una buena capacidad de autocrítica, un poco de coherencia, de ética y de sinceridad, convierte tus artículos en armas arrojadizas de naturaleza pétrea, y cuando atinan, sólo sirven para hacer daño.

Si no estuviésemos hablando de webs de naturaleza cofrade, podría tener más o menos sentido usar las palabras como si fuesen piedras. Pero en los evangelios se nos cuenta como Jesús evitó que apedrearan a una mujer por cometer adulterio, si no aprendemos las lecciones de los evangelios, no se qué clase de cofrades y de cristianos somos.

Y yo les pregunto, amigos bloggeros… ¿Por qué piensan que la Hermandad Universitaria es como la adúltera del pasaje bíblico? ¿Por qué se percibe en sus artículos las ganas de apedrearla? ¿No les parece que hay numerosas cosas de la semana santa de Córdoba, que merecerían una pedrada antes que la “hermandad de los capirotes ausentes”?

Están ustedes libres de pecado, es evidente. Les parece que esta hermandad adultera el concepto que tienen todos de lo que es un cortejo, unos pasos, una estación de penitencia, y por eso no dudan en apedrearla, con palabras que es lo que tienen a mano.

Yo estoy muy lejos de ser como Jesús, seguro que no consigo convencerles de que arrojen sus piedras al suelo y dejen a la hermandad seguir su curso, prosperar o desaparecer si ese es su destino. Además en su defensa me he llevado, y me seguiré llevando, alguna pedrada yo también.

Sólo me atrevo a decirles, que si hace dos mil años Jesús andaba perdonando a pecadores, y nosotros vamos condenando a otros cristianos sólo porque no usan capirote, creo que algo nos hemos dejado por el camino. Algo importante que más nos valdría recuperar.

Querido bloggero, si vas a usar la pluma para despellejar viva a una hermandad sólo porque no te gusta su estética, por lo menos no te autoproclames cofrade. Del morado penitencial al rosa hay una gran diferencia, cambia la temática de tu blog y sigue con tus pedradas.

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