“El carnaval sacro”


Nos pasamos el año disfrazando a los más jóvenes. En la feria, de flamenco, lo que en mis tiempos de crío se decía, vestirse de gitano. De vampiro en la pseudo festividad, o mamarrachada importada, de Halloween, de pastorcillo o papá noel en navidad, de pirata o de princesa en carnaval.

Llega la Semana Santa y me temo que los más jóvenes lo interpretan como una especie de carnaval sacro y toca vestirse de nazareno.

El hábito nazareno no es otro disfraz más del armario. No se sale de nazareno por seguir una moda, porque los amiguetes también lo hacen, ni mucho menos por imposición. Debajo del hábito nazareno hay un penitente, si no conseguimos que nuestros jóvenes entiendan eso, no nos sirve de nada llevar un cortejo con centenares de nazarenos imberbes que acuden a la procesión como si de un desfile carnavalesco se tratara.

No es un juego, no es una diversión, no se trata de pasar un buen rato. Salir de nazareno implica asumir, aunque sea de un modo muy liviano, los padecimientos de Jesús en su pasión y muerte. Tampoco se trata de sufrir, es mucho más sencillo, se trata de reflexionar. La estación de penitencia con tu hermandad es ese punto de inflexión del año, donde sales a la calle y no llevas contigo ni siquiera tu propia identidad. Durante esas horas no eres pobre, ni rico, no estás en el paro ni trabajando, no tienes una hipoteca asfixiándote. No tienes ni idea de cómo va el Madrid o el Barca. Estás tú solo bajo tu cubrerrostro, nadie sabe quien eres. Si no aprovechas ese momento sublime para reflexionar en absoluta libertad, y prefieres ir jugando, saludando, haciéndote fotos o besándote con otras personas, más te valdría haberte ahorrado la papeleta de sitio, y más le valdría a tu hermandad haber salido a la calle con un nazareno menos.

Cuando se empieza la casa por el tejado, nos encontramos con el problema de los cimientos. En las hermandades hay que trabajar con los cimientos de nuestros niños cofrades, para que sean en un futuro algo más que unos números con los que sacar pecho en los cabildos. La calidad está por encima de la cantidad. Soy de los que prefieren un cortejo con menos de cien nazarenos, que saben a lo que van, que un cortejo mucho más numeroso donde cuesta encontrar alguno que mantenga la compostura.

Desconozco la formación con la que a día de hoy acuden los jóvenes a las cofradías reclamando una papeleta de sitio y una túnica, pero me temo que es pésima, y luego en la calle se recoge lo que se ha sembrado, ni más ni menos.

En este año, donde se está sacando pecho con la nueva carrera oficial, volvemos a dejar de lado el verdadero problema que tiene la Semana Santa de Córdoba, que es la escasa formación de sus cofrades. ¿De qué nos sirve haber llevado nuestros cortejos ante el Santísimo, expuesto en la Catedral?, si por el camino numerosos nazarenos no difieren mucho de una comparsa carnavalesca. Han salido de casa disfrazados de nazarenos, arrastrando por el suelo todo lo que significa ese hábito. Yo hubiera firmado con gusto otro año, o los que fueran, con la carrera oficial “del culo del caballo”, donde no hubiera tenido que ver a tantísimo nazareno arrastrando su túnica por el fango. Una vez más nos ha podido el envoltorio más que el regalo, el esplendor de las columnas de mármol califal, el maravilloso entorno al que demasiados disfrazados han acudido a nada, a darse un paseo, a saludar a todo el mundo, a jugar con la cera y a engordar los números de su hermandad.

Y luego despellejamos sin piedad a la hermandad Universitaria, cuando no es ni de lejos la que menos penitentes lleva en su cortejo. En Córdoba hay numerosas hermandades con menos nazarenos que la Universitaria, aunque lleve cientos disfrazados, que sólo están completando el ciclo anual de disfrazarse en cada estación del año, de una cosa distinta.

4 Comentarios

  1. Yo salgo de nazarena y cada año lo paso peor, ni los propios del cortejo asumen para que estamos alli, entre niños pidiendo estampitas, cera y los propios nazarenos que estan mas pendientes de beber agua, comer y de que su familia este revoloteando alrededor no llevan un minimo de orden.
    Señores las ganas de beber se aguantan, las de comer tambien y no se forma una feria cuando se dan estampitas…ya esta bien de momestar a los que verdaderamente vamos en penitencia, sin acompañantes y rezando.

  2. El problema es la formación con la que acuden los jóvenes a sacar su papeleta de sitio, muchas cofradías quitaron los avales, estos certificaban que la persona que aspiraba a entrar en una cofradía era un cristiano practicante, y cuya vida, obviando que todos somos pecadores, no era un escándalo público. Pero claro preferimos grandes cortejos de centenares de nazarenos con pasos majestuosos renovados cíclicamente, y pelearnos por carreras oficiales llenas de marcos incomparables y vacías de contenido. Cada año me gusta menos la Semana Santa andaluza, parece, sin que se entienda peyorativamente, El Rocío.

  3. De acuerdo totalmente en el fondo del mensaje q quiere transmitir, pero…….. No olvide las formas, a mi modesto entender, estoy de acuerdo con que no se puede consentir la falta de decoro de muchos de nuestros “penitentes”, pero……. tambien es inadmisible, que una hermandad no tenga un mínimo de capital humano en su salida procesional, puesto que además de ser un momento de reflexión personal, de rezo, etc, tb es un momento de catequesis publica que debería de hacerse con un mínimo de penitentes.

  4. Estoy totalmente de acuerdo con usted, ya va siendo hora de volver a la esencia de las cofradias, que es vivir la S. Santa intentando imitar el sufrimiento de Cristo en su pasion. Lo de hoy dia es puro espectaculo que nada tiene que ver con nuestra fe ni con la esencia de las cofradias.

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