El concejal celosía


Le llovieron los bolígrafos, pero no se manchó de tinta, aunque al final firmó, con desgana. Sin premeditación pero con alevosía, y no sé si con nocturnidad. Como ésta gente lo hace todo al revés, ¿Quién sabe si ha firmado mientras los demás mortales dormíamos? Ya me lo creo todo.

concejal
Pedro García./Foto: Jesús Caparrós

No se le pueden poner puertas al campo, concejal, seguro que conoce el dicho. Tal vez, le ha confundido el maravilloso bosque de columnas que hay tras las celosías, pero le puedo asegurar que el refrán se refiere al campo. No dice nada de bosques, y menos cuando son de columnas de mármol. En la catedral sí se puede poner otra puerta nueva, sin problema.

Ha tardado usted tanto que vamos mal de tiempo. Los cofrades estamos acostumbrados a ir mal de tiempo, de tiempo meteorológico quiero decir, aunque eso es otra historia. Ojalá este año sólo vayamos mal de tiempo por el poco margen que usted nos ha concedido para organizarlo todo. Si llueve, no necesitaremos segunda puerta, es evidente.

Cuestiona usted la seguridad de la carrera oficial. Deja con “el culo al aire” a los técnicos del Ayuntamiento que llevan meses planificando hasta el último detalle del recorrido, junto con la Agrupación de Cofradías. Pero no le falta parte de razón, la carrera oficial no es segura. Si se produce un apocalipsis zombi en plena Semana Santa, va a ser un problema para quien le pille en un palco de la carrera oficial. Ya no sé si la carne de cofrade será más sabrosa al paladar de un zombi, que la carne de político. No me negará que un tsunami es más probable en la calle Larios, en Málaga, que en Torrijos, a menos que desde el obispado se dejen algún grifo abierto, que también podría pasar.

Se está luciendo, concejal. Se dice que Dios aprieta pero no ahoga. Usted intenta ahogar, pero no aprieta. Tampoco da para más, ha mareado la perdiz hasta hacerla vomitar y cuando no ha tenido más remedio, cuando se ha justificado ante sus votantes, ha cedido. Ha resistido todo lo que ha podido, y al final las circunstancias le han obligado, ¿o ha sido la ley?

En el ADN de cualquier político va perpetuarse en el cargo. En eso no hay diferencias apreciables entre unos y otros. En realidad lo que yo creo, es que es usted un gran estratega. Ha manejado los tiempos con la frialdad de un ajedrecista ruso. ¿O prefiere que diga soviético? Ha estado pendiente del reloj y ha colocado sus peones a la defensiva, una vez asumido que no podía ganar esta partida. Ha buscado usted las tablas cual astado herido. Si al final de eso se trata, de las tablas, pero las de la celosía.

¿Sabe usted por qué las mesas donde se disputan torneos de ajedrez son en forma de “T”?, porque los jugadores, antes de que fueran así, se daban patadas por debajo de la mesa para desconcentrar al contrario. ¿Cuántas patadas ha dado usted por debajo de la mesa a los cofrades? ¡Si las espinillas hablaran!

Con todo y con eso, en el ADN del cofrade, del cristiano, va perdonar, está usted perdonado, y además tendrá reservado asiento de primera fila en el palco de autoridades de la nueva y flamante carrera oficial. El Domingo de Ramos le invito a que se acerque. Por delante suya van a pasar cordobeses, y cordobesas, como les gusta a ustedes decirlo. Niños vestidos de hebreos, con pene, y niñas con vulva (lo dice la biología, no lo digo yo). Pasarán nazarenos, y subido en su paso, la imagen de Jesús en su Entrada Triunfal en Jerusalén, montado en un borriquillo. Desconozco el sexo del borrico, puede que sea hembra. Detrás pasarán unos músicos, luego más nazarenos, más niños y otra imagen, en su paso de palio azul: Nuestra Señora de la Palma. Y tras ella, de nuevo, otros músicos.

No era para tanto, y si hace buen día se está en la calle de lujo. Tómese una cervecita fresca (en un velador) y relájese. Muy a su pesar, el próximo Domingo de Ramos, la ciudad de Córdoba, a quien representa por su condición de concejal, va a estrenar una carrera oficial como no hay otra en toda España. No sabemos la repercusión que tendrá. Si el año que viene vendrán más visitantes y ocuparán más plazas hoteleras. No le vamos a pedir que entre a analizar la Semana Santa por su componente religioso, pero piense un poco en el impacto económico. Es usted un cargo público que nos representa a todos, no sólo a los que le votaron. En Córdoba hemos visto de un tiempo a esta parte muchos disparates, es hora de “cambiar de tercio”, ¿No le parece?

Es tiempo de sumar, de aportar, en una ciudad donde el paro es pandemia, y el turismo uno de los pocos motores que hay. A mí no me gusta referirme a la Semana Santa en estos términos. Para mí es otra cosa, pero yo entiendo que usted no es creyente, y lo respeto. La Semana Santa hace tiempo que escapó a lo estrictamente religioso, se convirtió en un fenómeno de masas, que atrae a turistas y visitantes. Le recuerdo que en verano aquí no hay quien salga a la calle, tenemos el mes de mayo, y si podemos ampliarlo con una semana en abril o en marzo, cuando toque, eso que sumamos. Se trata de sumar, eso lo entiende cualquiera. Y mucho más un político.

Hoy he pasado por la puerta de lejos y he visto la celosía con andamios, en mi delirio me ha parecido ver a un operario con una hoz y a otro con un martillo, tratando de desmontarla, pero no me hagan mucho caso, a veces veo visiones.

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