Antífonas de la O: “O Adonai”


El Señorío de Dios se muestra en la humildad, pequeñez y pobreza de un Niño que se halla envuelto en pañales en un pesebre

Hoy nos preparamos cantando la antífona “O Adonai”: “Oh, Señor”

Adonai es un término hebreo que se utiliza en innumerables ocasiones en el Antiguo Testamento y designa a Dios como Señor, Dueño y Gobernante de todo, Señor de señores. Y en el contexto cristiano reconocemos con esta expresión que Dios es el Señor.

Tras el primer pecado, el hombre, se siente sometido al poder del mal y necesita ser rescatado, ser salvado. En estos momentos, nos preparamos para contemplar el nacimiento de nuestro Señor, que viene a liberarnos del pecado y de la muerte.

Esta salvación no acontece con los criterios humanos, es decir, un Señor envuelto en un manto de realeza. El Señorío de Dios se muestra en la humildad, pequeñez y pobreza de un Niño que se halla envuelto en pañales en un pesebre. En esa humildad acontece el gran milagro de nuestra liberación.

Esta antífona también nos invita a acompañar a María en el trance de la espera dichosa del nacimiento del Hijo de Dios. Hay quien describe la zarza que arde sin consumirse como un “símbolo de María que recibió la llamada de Dios dentro de sí misma sin perder su virginidad original”.

Por ello, hoy oramos diciendo:

“Oh, Señor,

Pastor de la casa de Israel,

que te apareciste a Moisés en la zarza ardiente

y en el Sinaí le diste tu ley,

ven a librarnos con el poder de tu brazo”.